¿Sabés cuál es el origen del uso de guardapolvos y uniformes escolares? - Billiken
 

¿Sabés cuál es el origen del uso de guardapolvos y uniformes escolares?

Los guardapolvos y los uniformes escolares funcionaron como signo de “legibilidad” social. Su uso prometía inclusión social y organización educativa. En esta nota, Billiken te cuenta la historia de estas vestimentas.
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Tal como lo indican María Cristina Linares y otros autores en “Abecedario escolar. Historia de objetos y prácticas” (2007), los códigos de vestimenta han sido muy importantes en la formación de la escuela pública. Los guardapolvos y los uniformes funcionaron como signo de “legibilidad” social. Su uso prometía inclusión social y organización educativa. A través del aprendizaje sobre la vestimenta apropiada, los alumnos y los maestros incorporaron nociones acerca del poder, los límites del disenso, lo permitido, lo prohibido, el pudor y la transgresión. 

El uso del uniforme escolar

En la escuela elemental la adopción del uniforme tuvo que ver con las prácticas de las escuelas religiosas entre los siglos XVI y XVIII. En las escuelas de caridad que surgieron en ese período, destinadas a niños indigentes en sus inicios, se comenzó a usar uniforme para mantener limpios a los estudiantes y distinguirlos de otros niños. El uniforme era de color azul y debía tener ciertas características: expresar humildad y aparentar modestia.

El uso del guardapolvo 

En Argentina el guardapolvo se introdujo a principios del siglo XX, lo que modificó el paisaje de las escuelas. Su adopción fue paulatina. Inicialmente, el Estado prohibió el uso de uniformes por considerarlos símbolos distintivos de las escuelas privadas. Fueron los docentes, los directivos y los inspectores quienes comenzaron a instituir el uso de guardapolvos en las escuelas públicas. El guardapolvo era visto como un elemento democratizador, como un elemento higiénico y como resguardo de la decencia y el decoro.

A diferencia de lo que ocurrió con otras prácticas escolares, no fue el Estado quien lo hizo obligatorio. En 1915 apareció una circular para las escuelas de Capital Federal que autorizaba y promovía (pero no obligaba) el uso del guardapolvo para los maestros como medio de inculcar a los niños la tendencia a vestir con sencillez. La recomendación de su uso por los niños surgió en 1919. Cada provincia lo adoptó de forma obligatoria en diferentes momentos. Por ejemplo, en la provincia de Buenos Aires, en 1926, el Consejo General de Educación estableció: “El uso del uniforme (delantal o guardapolvo blanco) será obligatorio [...]. El uniforme deberá ponerse al ingresar a la escuela y no sacarse hasta la salida. Podrá retirarse de la escuela únicamente para el lavado y el planchado a cuyo efecto se deberá tener otro de repuesto”

El guardapolvo dio un sentido de pertenencia, y el orgullo de vestirlo se asoció con la ascendencia social. Por otra parte, su utilización hizo que se establecieran parámetros de obediencia a la autoridad y quedaba a la vista quién transgredía las reglas. Además, la difusión del guardapolvo blanco como prenda higiénica encontró fundamento en el discurso médico y la “guerra contra los microbios”, ideas características de la concepción pedagógica de la época.

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