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Tres médicos argentinos que le dieron nombre a instituciones de salud

Cosme Argerich, Luis Agote y René Favaloro han contribuido al avance de la medicina con distintos desarrollos y descubrimientos importantes. Entre ellos se encuentran, la importancia de las vacunas, el método de transfusión de sangre y el bypass de corazón. 
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En el campo de la medicina, muchos médicos, científicos e investigadores se han destacado con su trabajo a través de distintos desarrollos y descubrimientos. Muchos de ellos, han pasado a la historia a través de instituciones de salud cuyos nombres los recuerdan. Es el caso de Cosme Argerich, quien fue uno de los pioneros de la vacunación en Buenos Aires; Luis Agote, quien desarrolló el método de transfusión de sangre utilizado hoy en día y el gran René Favaloro quien, con su bypass de corazón, fue reconocido a nivel mundial.

Cosme Argerich, un pionero de la vacunación

Cosme Argerich nació un 26 de septiembre de 1758 en Buenos Aires y fue el médico que le dio nombre a uno de los hospitales más importantes de la ciudad, además de destacarse por su labor durante la Revolución de Mayo.

Hijo de un cirujano catalán asentado en el Virreynato del Río de la Plata, Argerich viajó a España donde estudió medicina y se recibió. Regresó a Buenos Aires en 1794 y fue nombrado examinador del Protomedicato del Río de la Plata, institución oficial que nucleaba a los médicos de la ciudad.

El Protomedicato, instalado por el Virrey Juan José de Vértiz y Salcedo en 1780, inauguró una etapa importante en la medicina del Río de la Plata. Miguel O´Gorman fue el primer protomédico, cargo que más tarde fue asumido por Argerich, quien junto al cirujano Agustín Eusebio Fabre presentaron un plan de estudio de la Medicina al Virrey Gabriel Miguel Avilés y del Fierro. Ese programa fue enseñado en la primera escuela médica del país inaugurada en 1801. Además, redactó junto con Agustín Fabre y Bernardo Nogués las “Ordenanzas del Real Colegio de Medicina y Cirugía de Buenos Aires”. En 1801, Argerich fue nombrado profesor del Primer Curso de la Carrera de Medicina.

Entre 1794 y 1796 participó en la lucha contra los brotes de viruela y se convirtió en uno de los exponentes de la vacunación contra esa enfermedad. Así, introdujo en Buenos Aires la vacuna contra la viruela que venía desde Gran Bretaña. En 1805, junto con Saturnino Segurola, empezó a vacunar sin cargo a cuantos se presentaran a ser inoculados.

Además, participó en las invasiones inglesas. Primero como oficial del segundo escuadrón de los Húsares de Pueyrredón. Pero, en cuanto comenzaron las batallas, se dedicó a la atención de los heridos. Ayudó tanto a criollos como a británicos por igual, y fue nombrado médico jefe del Hospital de la Caridad.

Desde 1813 se desempeñó como cirujano del Ejército del Norte, acompañando al general Manuel Belgrano y asistiendo a los heridos de las batallas de Tucumán y Salta. Proyectó también un Reglamento de Medicina Militar.

En 1816 regresó a Buenos Aires, debido a su mala salud. Proveyó al general José de San Martín de los insumos médicos y sanitarios para las campañas a Chile del Ejército de los Andes. Pasó el resto de su vida enseñando medicina, y organizó la sanidad del puerto. Falleció en Buenos Aires en febrero de 1820, a los 61 años de edad.

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Luis Agote, el creador del método de transfusión de sangre

Un 22 de septiembre de 1868 en Buenos Aires nacía Luis Agote, médico e investigador argentino que realizó la primera transfusión de sangre indirecta a través de una técnica que evitaba su coagulación.

En 1893 se recibió de médico y un año después asumió como secretario del Departamento Nacional de Higiene. En 1899 fue designado Médico de Sala del Hospital Rawson de la ciudad de Buenos Aires, donde más tarde fue Jefe de Sala. En 1915 fue designado Profesor Titular de Clínica Médica de la Universidad de Buenos Aires, cátedra que tuvo a su cargo hasta 1929.

Será en el Instituto Modelo de Clínica Médica del Hospital Rawson, que fundó en 1914, donde Agote desarrollará su principal descubrimiento. Acá, además de llevar a cabo un extenso programa de investigación, enseñanza profesional y asistencia a enfermos, puso en práctica el método de conservación de sangre para transfusiones por adición de citrato de sodio.

Hacia el siglo XIX se habían llevado a cabo las primeras transfusiones directas de sangre entre personas, generalmente con consecuencias fatales para los que intervenían en ellas debido al desconocimiento que imperaba en ese entonces, fundamentalmente sobre las incompatibilidades de las sangres. Ya para comienzos del siglo XX se identificaron los grupos sanguíneos y las sustancias responsables de la coagulación. Y las transfusiones directas siguieron practicándose ya que era imposible conservar la sangre sin que ésta sufra alteraciones. Pero los peligros continuaban a la orden del día. La intervención era muy compleja, se conectaba directamente la arteria del donante con la vena del paciente y habitualmente sufrían trombosis, infecciones y contagio de enfermedades. En este escenario es donde se inscribe el trabajo de investigación de Agote.

Preocupado por las hemorragias que sufrían los pacientes con hemofilia, Agote empezó a investigar la conservación prolongada de la sangre. Luego de varios intentos fallidos, descubrió que el citrato de sodio, sal derivada del ácido cítrico, evitaba la formación de coágulos en sangre, sustancia que además era tolerada y eliminada sin problemas por el organismo.

El 9 de noviembre de 1914 se llevó a cabo la primera prueba de transfusión de sangre en un aula del Instituto Modelo de Clínica Médica, en la que un enfermo, que había sufrido grandes pérdidas de sangre, recibió la transfusión de 300 cm³ de sangre previamente donados por un empleado de la institución y conservados por la adición de citrato de sodio. Tres días después el enfermo, totalmente restablecido, fue dado de alta. El acontecimiento contó con la participación de numerosos académicos, profesores y médicos y con el Rector de la Universidad de Buenos Aires, el decano de la Facultad de Medicina, el Director General de la Asistencia Pública como testigos principales.

El descubrimiento de Agote marcó un punto de inflexión en la medicina y contribuyó a salvar muchas vidas. Fue un avance científico revolucionario que además permitió la creación de los bancos de sangre.

A lo largo de su vida recibió múltiples distinciones, entre otras: Profesor Honorario del Colegio Nacional y de la Universidad de Buenos Aires; Miembro Honorario de la Academia Nacional de Medicina; Presidente Honorario de la Academia Nacional de Bellas Artes, de la Asociación Tutelar de Menores y del 8º Congreso Nacional de Medicina.

Agote murió el 12 de noviembre de 1954 y sus restos descansan en el Cementerio de la Recoleta.

En Capital Federal, el sanatorio Agote se encuentra ubicado en Palermo. Otra institución que lleva su nombre es el Hospital Agote de la provincia de La Rioja.

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René Favaloro, el creador del bypass de corazón

Favaloro nació el 12 de julio de 1923 en la ciudad de La Plata. Fue un educador y cardiocirujano argentino reconocido internacionalmente por haber desarrollado el “bypass” de corazón. Estudió medicina en la Universidad Nacional de La Plata y, cuando se recibió, fue médico en el Hospital Policlínico. Más tarde se mudó a Jacinto Arauz, en La Pampa, para reemplazar por un tiempo al médico local, quien tenía problemas de salud.​ Allí ejerció la medicina rural durante doce años y luego alcanzó un prestigio mundial en la medicina cardiovascular por haber desarrollado el “bypass” de corazón. Además creó en 1975, junto con el cardiólogo Luis de la Fuente, la “Fundación Favaloro” para fomentar la investigación y la docencia. 

La Fundación Favaloro para la Investigación y la Docencia Médica es una organización no gubernamental (ONG) argentina dedicada a la asistencia médica, la docencia y la investigación. Fue fundada en 1975 por René Favaloro y co-fundada por el eminente cardiólogo Luis de la Fuente (quien la bautizó de esa manera) de acuerdo con los principios de la Cleveland Clinic de Estados Unidos, país donde trabajaron juntos durante varios años. Las actividades de la Fundación Favaloro se desarrollan hoy en día a través de dos instituciones: la Universidad Favaloro y el Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular, pero durante varios años Favaloro financió con sus propios recursos la mayor parte de los gastos.

A lo largo de su vida, Favaloro recibió un gran número de premios y distinciones, como así también muchos lugares importante llevan su nombre.

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