¿Las huellas de los astronautas en la Luna durarán para siempre? - Billiken
 

¿Las huellas de los astronautas en la Luna durarán para siempre?

Sin viento ni lluvia, las pisadas del programa Apolo llevan décadas conservadas sobre el suelo lunar. Pero un nuevo cráter descubierto por la NASA reveló qué proceso terminará borrándolas.
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Cuando Neil Armstrong y Buzz Aldrin caminaron sobre la Luna en julio de 1969 dejaron detrás una serie de huellas que todavía permanecen sobre su superficie. Durante décadas se repitió una idea llamativa: como allí no llueve ni sopla el viento, esas marcas podrían conservarse durante millones de años o incluso “para siempre”.

Sin embargo, la Luna no es completamente inmóvil. Un enorme cráter formado en 2024 y descubierto recientemente por la NASA permitió estudiar con mayor precisión cómo los impactos de meteoritos remueven lentamente su superficie. Y los resultados indican que, tarde o temprano, las huellas de los astronautas en la Luna desaparecerán.

¿Por qué las huellas de los astronautas en la Luna todavía existen?

Espacio.

La diferencia principal con la Tierra está en la atmósfera. Nuestro planeta tiene viento, lluvia, ríos y numerosos procesos geológicos y biológicos que modifican continuamente el suelo.

La Luna, en cambio, prácticamente no tiene atmósfera. No hay viento que levante el polvo ni agua líquida corriendo por su superficie que pueda borrar rápidamente una pisada.

Las botas de los astronautas comprimieron una capa superficial denominada regolito lunar, compuesta por pequeños fragmentos de roca y polvo producidos durante miles de millones de años de impactos. Según explica la NASA, precisamente la ausencia de viento y agua permite que las huellas del programa Apolo permanezcan visibles hasta que algún otro proceso altere ese material.

Pero existe un agente capaz de hacerlo: los objetos que siguen cayendo desde el espacio.

Un nuevo cráter mostró que la Luna cambia más de lo que parece

La nave Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO) de la NASA descubrió recientemente un enorme cráter que no aparecía en imágenes anteriores.

El llamado cráter McGetchin se formó entre el 11 de abril y el 22 de mayo de 2024, cuando un fragmento de asteroide o cometa —posiblemente comparable en tamaño con un edificio de entre tres y seis pisos— impactó contra la Luna.

El resultado fue un agujero de 222 metros de diámetro y unos 43 metros de profundidad. Los científicos calculan que un impacto de semejante magnitud ocurre allí aproximadamente una vez por siglo o incluso con menor frecuencia.

Pero lo más interesante ocurrió mucho más lejos del borde del cráter.

Los instrumentos detectaron cambios en el regolito a kilómetros de distancia. El impacto lanzó material sobre una enorme superficie y produjo una zona de aproximadamente siete kilómetros de ancho donde el suelo quedó menos compacto y se enfría más rápidamente durante la noche lunar.

Es una muestra de que un meteorito puede modificar zonas mucho mayores que el cráter visible que deja atrás.

Entonces, ¿cuánto pueden durar las huellas en la Luna?

Luna.

El análisis de este y otros cráteres recientes llevó a los investigadores a revisar la velocidad con la que se modifica la superficie lunar.

Según los cálculos citados por los científicos del LRO, aproximadamente los dos centímetros superiores del regolito podrían ser removidos y mezclados por el material expulsado durante impactos en unos 80.000 años.

Este proceso recibe a veces el nombre de “jardinería por impactos”. Cada choque levanta polvo y rocas, los desplaza y vuelve a depositarlos en otros sectores. Innumerables impactos pequeños producen el mismo efecto de manera más lenta y constante.

Por eso no existe un cronómetro que permita afirmar que cada pisada desaparecerá exactamente dentro de 80.000 años. Una huella podría ser alterada antes por un impacto cercano o conservarse durante más tiempo si ningún objeto modifica esa zona.

Pero el nuevo cálculo deja algo claro: no permanecerán intactas para siempre.

¿La Luna recibe muchos impactos?

Muchísimos. El Lunar Reconnaissance Orbiter lleva más de 17 años estudiando nuestro satélite y durante ese período identificó al menos 1.000 nuevos cráteres de impacto, además de unas 100.000 modificaciones de la superficie relacionadas con choques o con los materiales expulsados por ellos.

La mayoría de los objetos son diminutos. Como la Luna prácticamente no tiene atmósfera, las rocas espaciales no encuentran una capa de aire capaz de frenarlas o destruirlas antes de llegar al suelo, como ocurre con muchos meteoros en la Tierra.

El hallazgo cambia así una imagen muy instalada. La Luna puede parecer congelada en el tiempo, pero su paisaje continúa transformándose.

Las históricas huellas dejadas por los astronautas de las misiones Apolo probablemente permanezcan allí durante muchísimo tiempo más. Sin lluvia y sin viento, nada las borrará mañana. Pero mientras pequeños y grandes objetos continúen chocando contra la superficie, el regolito seguirá moviéndose lentamente hasta que, algún día, aquellas pisadas desaparezcan.

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