Las vacunas, según la Organización Mundial de la Salud, son una de las herramientas más importantes para prevenir enfermedades. Evita que las personas sanas se enfermen y, en caso de que lo hagan, que el cuadro avance de manera grave o mortal.
Pero, ¿qué son exactamente las vacunas? ¿Para qué sirven? ¿Qué pasa si no nos vacunamos? Desde Billiken conversamos con Florencia Cahn, médica infectóloga y directora de vacunas en Fundación Huésped, sobre por qué es importante estar vacunados desde la infancia y cuáles son los mitos que circulan en relación a la vacunación.
¿Qué son las vacunas?
Primero lo primero: las vacunas son "sustancias que permiten presentar al sistema inmune un determinado antígeno para que genere los anticuerpos", como explica Cahn. En otras palabras, son componentes que activan las defensas naturales de nuestro organismo para que:
- Tengamos mayor resistencia a ciertas infecciones,
- Se fortalezca nuestra sistema inmunitario o inmunológico (aquel que defiende al cuerpo de bacterias, virus, hongos y células cancerosas).

Así, cuando el organismo esté expuesto realmente ante determinada enfermedad, podrá contenerla a tiempo, detalla Cahn.
¿Y puede la vacuna misma causar una enfermedad? Lo cierto es que no, porque cada preparación tiene pedacitos de virus o bacterias que están muertos o debilitados, suficientes para que el cuerpo genere las defensas pero no para enfermarlo.
¿Para qué sirven las vacunas y por qué es importante estar vacunado?

Cahn explica que "las vacunas son una herramienta de prevención de enfermedades. A veces sirven para prevenir enfermedades y en otros casos, además de prevenir enfermedades, previenen las formas graves de una enfermedad".
Por eso también hace énfasis en la importancia de estar vacunados desde la infancia, porque "cuando nacemos, nacemos con un sistema inmune inmaduro. Entonces, ya necesitamos tener protección contra enfermedades a las que nunca estuvimos expuestos y que pueden ser potencialmente graves".
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Incluso antes de nacer, las vacunas que recibe la persona embarazada atraviesan la placenta y comienzan a proteger al futuro bebé. Y luego, durante el primer año de vida, se recibe la mayor cantidad de vacunas del calendario obligatorio, que tienen el objetivo de prevenir enfermedades como:
- Hepatitis B,
- Tuberculosis,
- Tos convulsa,
- Meningitis,
- Neumonía.
Las familias y el calendario de vacunación: ¿Cómo saber cuáles deben recibir los niños y niñas?
El pediatra de cabecera es quien debe indicar, en cada una de las consultas, las vacunas que corresponden según el Calendario Nacional de Vacunación. Como explica Cahn, "hay vacunas para todo el ciclo de vida y ahí es importante que siempre el médico de cabecera indique cuáles, pero también es fundamental empoderar a la población para que sepa qué vacunas le corresponden, porque como decimos siempre, las vacunas de calendario son un derecho".

El desafío, explica la médica infectóloga, aparece en los mayores de 18 años, que dejan de asistir al pediatra pero no buscan un médico clínico. Y, según el Calendario Nacional, hay vacunas gratuitas obligatorias en todas las etapas de la vida, no sólo durante la niñez y adolescencia o la tercera edad.
Por ello, dice Cahn, "es muy importante entender que si bien el profesional de la salud, el médico, cumple un rol fundamental, también es muy importante comunicar a la comunidad para que sepa qué vacuna le corresponde".
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Inmunidad de rebaño: la clave de la vacunación
Cuando hay muchas personas vacunadas, "además de proporcionar una protección individual a quien se vacuna, protegen a quienes lo rodean", dice Cahn. Esto es lo que se conoce como "inmunidad de rebaño".
"Por un lado tenemos personas que no están vacunadas por distintos motivos: porque no pudieron acceder al sistema de salud, porque se vacunaron pero no generaron suficiente cantidad de anticuerpos, pero también hay personas que pueden tener contraindicadas ciertas vacunas. Entonces, pueden verse beneficiadas si todo su entorno se encuentra vacunado".
En ese sentido es que se habla del aspecto solidario que tienen las vacunas, porque no solo se protege quien se vacuna, si no quienes lo rodean. Si, por ejemplo, dejáramos de hacerlo, podrían volver a circular enfermedades que ya estaban prácticamente controladas.
Derribando mitos: ¿Las vacunas causan magnetismo y/o autismo?

"Hace mucho tiempo existen discursos anticiencia que hablan de la relación entre el autismo y las vacunas o el magnetismo y las vacunas. La realidad es que nada de eso está científicamente comprobado, más bien todo lo contrario", aclara la médica infectóloga.
La asociación entre el autismo y determinadas vacunas surgió hace más de 26 años, más precisamente en 1998, a partir de la publicación de un artículo en una revista científica británica. Lo cierto es que la conexión que se hacía entre el autismo y la vacunación estaba completamente sostenido en datos manipulados y falseados.
Desde entonces, múltiples investigaciones epidemiológicas y de especialistas en neurodesarrollo demostraron claramente que no existe tal relación.
¿Y con el magnetismo? "No existe. Lo que sucede es que cuando la piel está transpirada o un poco sucia, a uno se le pueden apoyar o quedar determinadas cosas. De ahí al magnetismo, eso no existe".
¿Cómo explicar en la escuela qué son las vacunas?
Igual de importante que vacunarse es saber comunicar su importancia. Y las escuelas son uno de los lugares en donde más se puede aprender al respecto. ¿Cómo explicarlo a niños y niñas?
"Las vacunas son una simulación o ensayo de lo que sería la enfermedad, pero sin estar enfermo y sin tener los síntomas que genera la enfermedad. Actúan estimulando a nuestro sistema de defensa para que esté preparado cuando se enfrente de verdad a ese virus o a esa bacteria", cuenta Cahn.
Así de importante como es lavarnos las manos y ventilar los ambientes para eliminar virus o bacterias, lo es la vacunación.
Producción: Natalia Sivina y Euhen Matarozzo.
Filmmakers: Rocío Bustos y Ramiro Palais.
Edición: Ramiro Palais.
