Hundimiento inmediato y 852 víctimas: así fue la tragedia del M/S Estonia en 1994 - Billiken
 

Hundimiento inmediato y 852 víctimas: así fue la tragedia del M/S Estonia en 1994

Diseñado para unir naciones y transportar a miles de pasajeros con total comodidad, el M/S Estonia fue uno de los barcos más modernos de su época. Descubrí cómo fue su construcción, qué viajes realizaba por el norte de Europa y los factores que desencadenaron uno de los naufragios más impactantes del siglo XX.
Historia
Historia

La historia del M/S Estonia comenzó mucho antes de su trágico final. El barco se construyó en los astilleros Meyer Werft, en Alemania, e inaugurado oficialmente en 1980. Con una longitud de 155 metros y una capacidad para albergar a unos 2.000 pasajeros, este ferry de grandes dimensiones se diseñó originalmente para navegar entre Finlandia y Suecia. Sin embargo, en 1993, comenzó a realizar la ruta que lo haría famoso: la conexión entre Tallin (Estonia) y Estocolmo (Suecia), convirtiéndose en un símbolo de libertad y apertura para el país báltico tras su independencia.

El buque no era un barco cualquiera; era un "ferry de transbordo rodado", lo que significa que tenía una enorme rampa en la proa (la parte delantera) que permitía la entrada de autos y camiones directamente a su bodega. Durante años, el M/S Estonia cumplió sus recorridos con puntualidad, siendo una pieza clave para el turismo y el comercio en la región. El barco contaba con restaurantes, tiendas y lujosos camarotes, ofreciendo una experiencia de viaje segura y agradable para las familias que cruzaban el mar.

La tragedia del M/S Estonia en el Mar Báltico

Una maqueta del barco.

Sin embargo, todo cambió la noche del 28 de septiembre de 1994. Mientras el barco navegaba con 989 personas a bordo en medio de una tormenta feroz, con olas que superaban los 4 metros, ocurrió lo inesperado. El fuerte oleaje golpeó repetidamente la visera de proa hasta que los cierres cedieron y la rampa se desprendió. Esto provocó que miles de toneladas de agua entraran en la cubierta de vehículos en cuestión de segundos. El M/S Estonia se escoró (se inclinó) rápidamente, impidiendo que la mayoría de los pasajeros pudieran llegar a los botes salvavidas.

De acuerdo con los informes técnicos compartidos por el CTIF, el hundimiento fue inminente: el barco desapareció de los radares en menos de una hora. A pesar de los esfuerzos de rescate de otros barcos y helicópteros que acudieron a la zona, el agua helada y la oscuridad dificultaron las tareas. En total, 852 personas perdieron la vida, convirtiendo este accidente en la mayor tragedia marítima en aguas europeas en tiempos de paz.

Datos clave de esta histórica embarcación

  • Fecha de inauguración: 29 de julio de 1980.
  • Fecha del naufragio: 28 de septiembre de 1994.
  • Dimensiones: 155 metros de eslora (largo) y 24 metros de manga (ancho).
  • Ubicación de los restos: a unos 80 metros de profundidad en el mar Báltico.

Reflexión y los restos del M/S Estonia

Pieza que se rescató del M/S Estonia.

Tras el accidente, el mundo de la navegación cambió para siempre. Se implementaron leyes mucho más estrictas sobre el diseño de las rampas de proa y la estabilidad de los barcos tipo ferry para evitar que una falla similar volviera a ocurrir. A diferencia de otros naufragios famosos, se decidió no reflotar el barco por respeto a las familias. En su lugar, el lugar del hundimiento del M/S Estonia se declaró un sitio de descanso eterno, protegido por tratados internacionales que prohíben el buceo o la extracción de objetos del lugar.

Hoy en día, en la ciudad de Tallin, existe un monumento llamado "Línea Quebrada" que recuerda a las víctimas y nos invita a reflexionar sobre la fragilidad humana ante la naturaleza. Lo que se recuperó del barco, como la visera de proa original, se analizó exhaustivamente por comisiones internacionales y se conserva actualmente en una base naval en Suecia para fines de investigación histórica y científica.

El M/S Estonia es un recordatorio de que el progreso siempre debe ir de la mano de la prevención y la seguridad. Aunque su historia sea triste, su legado permitió que hoy millones de personas viajen por mar de forma mucho más segura. Recordar estos hechos es una forma de honrar a quienes ya no están y de aprender que, incluso en la inmensidad del océano, la memoria es el puerto más seguro.

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