4.136 soldados argentinos que batallaron en la Guerra de las Malvinas, desembarcaron en la ciudad. Y, aunque el procedimiento debía pasar desapercibido, ocurrió todo lo contrario cuando los vecinos salieron a recibirlos con mucha emoción. Así, se forjó una jornada histórica que aún sigue muy presente.
El 19 de junio de 1982 fue un día histórico para la ciudad de Puerto Madryn, que se encuentra en la provincia de Chubut, dentro de la Patagonia Argentina. En aquella jornada de invierno, casi todos los vecinos salieron a las calles de la ciudad para recibir a 4.136 soldados argentinos que combatieron en la Guerra de las Malvinas.
Para las autoridades del momento, este procedimiento de traslado debía pasar desapercibido. Por lo tanto, luego de descender del buque británico Canberra, todos los ex combatientes ingresaron a camiones de gran porte, donde debían viajar hasta un galpón, ubicado en el centro de la urbanización, bajo un techo de lona, sin llamar la atención.
Pero, en simples palabras, ocurrió lo contrario: miles de vecinos de Puerto Madryn descubrieron que estos vehículos estaban repletos de héroes. Por lo tanto, salieron a las calles y les brindaron un cálido aplauso, que se extendió durante todo el día.
Acto seguido, los soldados se asomaron por debajo de la lona y empezaron a interactuar con todas las personas que se cruzaban. Así comenzó un suceso histórico, que aún se recuerda con mucha emoción.
Mónica Durán, profesora de Historia e integrante del Centro de Estudios Históricos y Sociales de Puerto Madryn, en conversación con Billiken, recordó que “en esta ciudad se produjo el arribo del casi el 80% de las tropas en su regreso al territorio continental, una vez finalizado el conflicto bélico”.
El dato es un buen punto de partida para comprender por qué, luego de permanecer largas horas como prisioneros, 4.136 soldados argentinos subieron al buque británico Canberra, viajaron por el océano Atlántico y llegaron a la ciudad de Puerto Madryn.
Según el itinerario, el siguiente paso era trasladar a los ex combatientes hasta un galpón, en el centro de la ciudad. Allí se debía organizar la distribución por el país de los mismos, ya que eran oriundos de diversas provincias.
“La gente se mantuvo en las cercanías para ver a los soldados y saludarlos. Recibirlos como los héroes que son”, cuenta Mónica Durán.
Y, si bien el viaje no debía despertar sospecha de los aproximadamente 20.000 vecinos que Puerto Madryn tenía en aquella época, no se logró. La mayoría llegó a la conclusión de que el Canberra llegó con soldados argentinos que combatieron en Malvinas y no dudaron en salir a las calles para, en contra de toda norma, demostrar sus emociones.
“Cuando la gente se juntó con los soldados que desembarcaron, se produjeron situaciones de mucha emoción. Abrazos, llantos y lágrimas”, nos dice Mónica Durán.
En las primeras interacciones que ocurrieron aquel 19 de junio de 1982, los vecinos de Puerto Madryn notaron rápidamente que los soldados argentinos que desembarcaron del Canberra tenían mucha hambre.
Es por eso que, sin dudarlo, empezaron a darles todos los alimentos que tenían a su alcance. Entre ellos, predominaron las frutas, las galletitas y el pan.
Con el paso de las horas, una nueva noticia empezó a circular por las calles de Puerto Madryn: la ciudad se quedó sin pan. Así es. Cada panadería entregó todas sus reservas y se quedaron sin harina para producir más. Un hecho simbólico, por el cual la fecha luego sería recordada cada 19 de junio.
Por último, es relevante mencionar que la entrega de alimentos no fue el único accionar de los vecinos de Puerto Madryn. Como recuerda Mónica Durán, “la gente empezó a invitar a los soldados a sus casas, para brindarles calor de hogar, una comida caliente y un teléfono, para que puedan comunicarse con sus familiares y decirles que estaban vivos”.
Luego del episodio que se produjo con el arribo del Canberra, muchos otros buques británicos llegaron a la ciudad de Chubut con más soldados argentinos. Pero en este caso, “se cambió el itinerario del recorrido. Cuando descendían del barco, se subían a los camiones y salían, por otra ruta, por fuera de la ciudad, que no pasa por el casco urbano de Madryn”, explica Duran. Por lo tanto, no hubo interacción con los habitantes.
“Las fotos sintetizan de una manera hermosa el encuentro entre la población y los soldados que volvían del campo de batalla”, relata Mónica Durán.
Con el paso de los años, los habitantes de Puerto Madryn siempre recordaron aquel 19 de junio de 1982. Incluso, se encargaron de narrar los detalles del suceso a las nuevas generaciones del lugar.
Mónica Durán explica que “ver regresar del campo de batalla a un soldado, y darle un abrazo, un recibimiento y escuchar sus primeros relatos, para los vecinos de Madryn que vivieron esa jornada, realmente fue una experiencia única, que se han encargado de transmitir a los que habitamos la ciudad hoy”.
Es por eso que, mediante la Ordenanza N° 9449, se decidió que, a partir de 2016, cada 19 de junio se conmemore el “Día en que Puerto Madryn se quedó sin pan: por la solidaridad y gratitud de los vecinos”.
“Es un acontecimiento del que transcurrieron más de 40 años, pero que está muy vivo en la memoria local, tanto sea en los relatos, como en la historia oral y en los diferentes monumentos y sitios de memoria que hay. En los espacios públicos, en el arte callejero y en los murales”, finaliza Durán.
Todas las imágenes antiguas de esta nota fueron obtenidas por la reportera local Mabel Outeda, que realizó una cobertura del suceso para un seminario de la ciudad.
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