Este espacio pintoresco, que se formó sobre las casas de algunos vecinos del barrio porteño de Barracas, cumplirá, en breve, 24 años.
Al hablar de una calle colorida, al sur de la Ciudad de Buenos Aires, muchos piensan inmediatamente en Caminito, el clásico paseo de La Boca. Pero, a pocas cuadras del lugar, en el barrio vecino de Barracas, existe otro sitio donde el arte se expresa en la fachada de las casas. Su nombre es Pasaje Lanín.
En primer lugar, antes de conocer la historia y los detalles de este sitio, es importante aclarar que Caminito y el Pasaje Lanín son parecidos pero brindan una experiencia muy distinta al visitante.
Es decir, a diferencia de los comercios, los puntos de venta de recuerdos y las parejas bailando tango que suelen estar todos los días en Caminito, el Pasaje Lanín es un espacio mucho más tranquilo, donde los murales conviven con algunos vecinos.
Entonces, aunque ambos espacios son turísticos, tienen un enfoque muy diferente. Caminito atrae a miles de turistas, que recorren un trazado urbano histórico, y el Pasaje Lanín se presenta como una simple calle porteña, donde el único objetivo es transmitir la belleza del arte a los transeúntes.
El Pasaje Lanín está en uno de los barrios más antiguos de la Ciudad de Buenos Aires. Por lo tanto, las casas que allí se encuentran y el trazado urbano tienen cientos de años.
Ahora bien. Según historiadores, esta calle se llamó Pasaje Silva hasta el 28 de octubre de 1904, cuando, mediante una Ordenanza, se lo modificó por el nombre actual, que se colocó en homenaje al volcán Lanín de la provincia de Neuquén.
En cuanto a la denominación “Silva”, hay muy poca información. Sin embargo, la teoría más fuerte sostiene que podría estar relacionado con el apellido de algún vecino que vivió en el pasado en este lugar.
El Pasaje Lanín fue una simple calle de barrio hasta la década de 1990, cuando el artista plástico Marino Santa María, que aún vive en este sitio, decidió renovar la fachada de su taller y bañarla de color.
Con el paso de los años, los vecinos de Santa María demostraron un gran interés sobre la obra de arte y solicitaron que realice un trabajo similar en las fachadas de sus casas.
Así, el número de viviendas coloridas sobre el pasaje se incrementó, hasta alcanzar las 40 propiedades. La última pintura, que permitió la inauguración del proyecto total, se inauguró el 19 de abril de 2001. Por lo tanto, el Pasaje Lanín, como espacio artístico, cumplirá, en breve, 24 años.
Aunque el Pasaje Lanín es imponente, no es muy extenso. Esta obra de arte urbana comienza en la calle Brandsen 2100 y finaliza 200 metros adelante, sobre la Avenida Suárez 2001.
Al caminar por sus veredas, es posible encontrar diseños muy distintos, donde predominan los colores primarios y se adaptan perfecto a las casas que, en la mayoría de los casos, tienen más de un siglo de antigüedad.
Por último, cabe destacar que, para disfrutar de las fachadas en cualquier momento del día, el Pasaje Lanín tiene más iluminación de la “normal”. De esta forma, las pinturas aún se aprecian con claridad por las noches.
Cada 10 de marzo se celebran y conmemoran fechas que marcaron un antes y un…
Cuando las hojas de los árboles comienzan a cambiar sus colores y pasan de ser…
Al recorrer el Cementerio de la Recoleta, el más antiguo de Argentina y uno de…
La intención de organizar un evento que reuniera a todas las naciones americanas tenía ya…
La mayoría de los países del mundo, entre ellos Siria, Arabia Saudí, Indonesia y Kuwait,…
Canadá es el país más grande del continente americano y el segundo de mayor tamaño…