Mar Chiquita de Córdoba, también conocida como Mar de Ansenuza, es uno de los humedales más importantes de nuestro país y del mundo. Se trata de un lago salado endorreico, lo que significa que sus aguas no fluyen hacia el mar, sino que se evaporan o se filtran en la misma cuenca. Esta característica la convierte en un ecosistema sumamente especial: su alta concentración de salinidad es comparable a la de los océanos, y en algunos periodos, ¡incluso los supera! Con una superficie que puede oscilar entre las 200.000 y las 600.000 hectáreas (dependiendo de las lluvias y el aporte de los ríos Dulce, Primero y Segundo), es oficialmente el quinto lago salado endorreico más grande de la Tierra.
Este espejo de agua es fundamental para el clima y la vida silvestre de la región central de Argentina. Al ser tan vasta, funciona como un regulador térmico y es el hogar de una fauna asombrosa. Pero lo que realmente hace que Mar Chiquita de Córdoba sea sorprendente es su historia geológica: se encuentra en una depresión tectónica que capturó sedimentos y sales durante miles de años, creando un paisaje que parece transportarnos a una playa caribeña, pero con el espíritu y la fuerza del interior cordobés.
Atractivos y biodiversidad de Mar Chiquita de Córdoba

Visitar este destino es una experiencia inolvidable para quienes aman la observación de aves. El lago es famoso por ser el sitio de nidificación y alimentación de miles de flamencos australes, que tiñen las aguas de rosa durante gran parte del año. En la zona se pueden avistar más de 300 especies de aves, lo que motivó la creación del Parque Nacional Ansenuza para proteger este ecosistema vital. La localidad de Miramar de Ansenuza es el principal centro turístico, donde los visitantes pueden disfrutar de excursiones náuticas, caminatas por la costa y atardeceres que, por su magnitud, son de los más bellos de la Argentina.
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Una de las mayores curiosidades de Mar Chiquita de Córdoba es la fluctuación de su nivel de agua. A lo largo del siglo XX, creció tanto que llegó a sumergir parte de la antigua villa de Miramar, dejando ruinas que hoy son un atractivo histórico fascinante.
Además, sus aguas y fangos son conocidos por sus propiedades mineromedicinales, lo que atrajo a turistas desde principios del siglo pasado en busca de tratamientos naturales. La combinación de salud, historia y naturaleza salvaje hace que este "mar mediterráneo" sea un tesoro nacional que debemos cuidar con orgullo.
Datos de este paraíso cordobés
- Ubicación: noreste de la provincia de Córdoba, Argentina.
- Principales afluentes: río Dulce (norte), Río Primero (Suquía) y Río Segundo (Xanaes).
- Especies emblemáticas: flamenco austral, parina grande y parina chica.
- Reconocimiento: declarada Sitio Ramsar por su importancia internacional como humedal.
Conservación y el futuro de Mar Chiquita de Córdoba

¿Sabías que la salinidad del lago puede variar drásticamente según la época? En años de sequía, el agua se vuelve mucho más salada, mientras que en épocas de grandes crecidas se vuelve más dulce. Esta resiliencia de la Mar Chiquita de Córdoba es lo que permite que tantas especies sobrevivan en un entorno tan extremo. El cuidado de este ecosistema es responsabilidad de todos, ya que garantiza que el ciclo del agua y la vida silvestre de nuestra provincia sigan floreciendo para las próximas generaciones.
Explorar y conocer nuestra Mar Chiquita de Córdoba nos permite conectar con la inmensidad de nuestra geografía y valorar los recursos naturales que hacen de Argentina un país repleto de diversidad.
