Juan Facundo Quiroga nació el 27 de noviembre de 1788 en San Antonio, en la provincia de La Rioja, todavía bajo el dominio del Virreinato del Río de la Plata. Desde joven se destacó por su vigor físico, su valentía en combate y su carácter fuerte.
En una época de profundas divisiones políticas, Quiroga se convirtió en un caudillo federal que defendió las autonomías provinciales frente a los intentos de centralización de los unitarios, un conflicto que marcó gran parte de la primera mitad del siglo XIX en la Argentina.
Su personalidad era compleja: valiente y decidido, pero también violento y temido incluso por los suyos. Sus gauchos le tenían respeto y también cierto temor, porque el caudillo esperaba firmeza y decisión en sus hombres antes de enfrentarse a un enemigo.
Después de participar en las guerras por la independencia junto a figuras como José de San Martín, Quiroga se volvió un líder imponente en varias provincias del interior del país.
Facundo Quiroga y su rol en la lucha federal

Facundo Quiroga se consolidó como una figura clave del movimiento federal en un territorio fragmentado por guerras internas y disputas de poder. En 1825, junto a otros jefes federales, se opuso al modelo unitario propuesto por Bernardino Rivadavia, logrando controlar regiones del Norte y Cuyo.
No obstante, la resistencia en Córdoba no dio los resultados esperados, y el general unitario José María Paz derrotó a los federales en esa provincia, marcando un revés en sus aspiraciones.
A lo largo de su carrera, Quiroga influyó en el destino de numerosas provincias, participando en política, batallas e incluso mediando en conflictos. Entre las provincias donde su presencia fue significativa están:
- La Rioja, su tierra natal, donde cimentó su base de poder y liderazgo.
- San Juan y Mendoza, regiones clave por sus recursos y posición estratégica.
- Tucumán y Salta, fundamentales en la defensa de los intereses federales.
La emboscada de Barranca Yaco
En 1835, Facundo Quiroga viajaba de regreso a Buenos Aires tras mediar en una disputa entre Salta y Tucumán relacionada con las tensiones entre unitarios y federales.
Al pasar por Santiago del Estero, se detuvo en la casa del gobernador Felipe Ibarra, quien le advirtió sobre rumores de un intento de asesinato. A pesar de las advertencias, Quiroga confió en su destino, afirmando que no existía hombre capaz de matarlo.

El 16 de febrero de 1835, desde la posta de Ojo de Agua partió junto a su secretario, José Santos Ortiz, otros seis hombres y un postillón. Al detenerse en Barranca Yaco, en la provincia de Córdoba, una partida de 32 hombres los emboscó.
El capitán de milicia Santos Pérez, bajo órdenes de los hermanos Reinafé —la familia que dominaba la política cordobesa—, disparó al caudillo mientras sus hombres terminaban con la vida de los demás.
Los asesinos intentaron encubrir el hecho llevándose pertenencias y ocultando los cuerpos, pero algunos testigos presenciaron la escena y los delataron. Las sospechas iniciales apuntaron al gobernador José Vicente Reinafé como autor intelectual, aunque también circularon versiones que señalaban a figuras como Juan Manuel de Rosas o Estanislao López.
Tras dos meses, Rosas, ya gobernador de Buenos Aires con suma de poder público, se encargó de que los responsables fueran juzgados y fusilados en la Plaza de la Victoria y en la Plaza de Marte, hoy Plaza de Mayo y Plaza San Martín (respectivamente).
Facundo Quiroga y Sarmiento: entre la civilización y la barbarie

La relación entre Quiroga y Domingo Faustino Sarmiento fue tensa. Sarmiento, opositor de los caudillos, lo describió como un “bárbaro incivilizado” y popularizó una leyenda sobre su apodo —"Tigre de los llanos"— que hablaba de un encuentro con un yaguareté.
Facundo, título de la famosa obra de Sarmiento publicada en 1845, utilizó a Quiroga como símbolo de lo que él consideraba la “barbarie” opuesta a las aspiraciones de civilización de la Argentina. Pese a las diferencias ideológicas, el caudillo riojano sigue siendo una figura central para entender las complejidades de la política y la sociedad argentina de esa época.

