Cuando termina una tormenta y algunos rayos solares atraviesan el cielo, muchas personas levantan la vista con la esperanza de encontrar un arcoíris. Esa banda multicolor que parece dibujada sobre las nubes no es un objeto que esté "ahí" en el cielo, sino un efecto óptico que depende de la luz y de nuestra posición al observarlo.
El arcoíris aparece cuando la luz del Sol ilumina gotas de agua suspendidas en el aire, como ocurre durante o después de la lluvia. Para poder verlo, el observador debe estar ubicado de espaldas al Sol y frente a la zona donde cae la lluvia. Sin esa combinación, el fenómeno no se produce ante nuestros ojos.
Así se forma el arcoíris

El proceso comienza cuando los rayos solares ingresan en diminutas gotas de agua. Al pasar del aire al agua, la luz cambia de velocidad y dirección: ese fenómeno se conoce como refracción. Luego, parte de esa luz rebota en el interior de la gota y vuelve a salir, desviándose nuevamente al regresar al aire.
En ese recorrido, la luz blanca —que en realidad está compuesta por muchos colores— se separa. Cada color se desvía con un ángulo ligeramente distinto y, al salir de la gota, se distribuye formando el clásico abanico que vemos en el cielo.
El resultado es una sucesión ordenada de colores que siempre mantienen la misma disposición:
- Rojo en la parte exterior del arco.
- Naranja y amarillo en la zona intermedia.
- Verde, azul, añil y violeta hacia el interior.
Según explican especialistas del Instituto de Química de la Universidad de São Paulo (como explica National Geographic), esa desviación genera un ángulo aproximado de 42 grados respecto de la dirección original de la luz.
Características del arcoíris que quizás no conocías

Además de su explicación física, el arcoíris tiene particularidades interesantes. Sobre este ejemplo perfecto de cómo se combinan la luz y el agua para generar efectos ópticos, podemos decir que:
- No se puede tocar ni acercarse a él, porque no es un objeto material sino un efecto visual.
- Cada persona ve su propio arcoíris, ya que depende del lugar exacto desde donde lo observe.
- Puede formarse también cerca de cascadas, fuentes o incluso con una manguera en un día soleado.

