Cuando miramos hacia arriba en un día despejado, el cielo suele verse azul. Y, como lo vemos todos los días, muchas veces damos por sentado el motivo detrás de su color. Sin embargo, hay un proceso físico puntual que lo explica.
Todo tiene que ver con la luz del Sol y con la forma en que interactúa con los gases y las partículas presentes en el aire. De hecho, si fueran otras las condiciones, posiblemente nos estaríamos preguntando "¿por qué el cielo es rosa?".
¿Por qué el cielo se ve azul?

La atmósfera de la Tierra es una capa de gases que rodea al planeta. Aunque se extiende solo unos cientos de kilómetros sobre la superficie, cumple funciones fundamentales para la vida y también influye en el color del cielo.
Cuando la luz solar entra en esta capa gaseosa, choca con moléculas de nitrógeno, oxígeno y pequeñas partículas presentes en el aire. Ese contacto provoca que la luz se disperse en distintas direcciones.
Pero no todos los colores reaccionan igual. La luz azul viaja en ondas más cortas y pequeñas que otros colores, como el rojo o el amarillo. Debido a esa característica, se dispersa con mayor facilidad al encontrarse con las moléculas del aire.
Como resultado, la luz azul termina esparciéndose por toda la atmósfera y llega a nuestros ojos desde múltiples direcciones. Por eso percibimos el cielo de ese color durante la mayor parte del día.
Así, podemos pensar que si otro color tuviera ondas más cortas que el azul, probablemente el cielo se vería verde, violeta o incluso naranja.
Tres situaciones que cambian el color del cielo
Aunque solemos verlo siempre azul, el cielo puede adquirir otros tonos dependiendo de la posición del Sol, la cantidad de aire que atraviesa la luz o las partículas presentes en la atmósfera. Más o menos, tenemos estos cielos vistos:
- Los atardeceres rojizos: cuando el Sol está cerca del horizonte, su luz debe atravesar más atmósfera y gran parte de la luz azul se dispersa antes de llegar a nuestros ojos.
- El cielo blanquecino cerca del horizonte: la luz pasa por más aire y se dispersa varias veces, mezclando los colores y reduciendo el tono azul.
- Los cielos anaranjados o rojizos con polvo o humo: partículas en suspensión cambian la forma en que la luz se dispersa.
Por lo general, en los atardeceres y amaneceres la luz azul queda más dispersa en la atmósfera y predominan los colores de ondas más largas.
¿El cielo es azul en todos los planetas?
Como vimos, el color del cielo depende directamente de la composición de la atmósfera. Si los gases y las partículas son diferentes, el resultado visual también cambia.

Por lo tanto, podemos suponer (y así se comprueba desde la ciencia) que en otros planeta el color del cielo será distinto desde nuestra perspectiva. Un buen ejemplo es Marte. Su atmósfera es mucho más delgada que la de la Tierra y está compuesta principalmente por dióxido de carbono, además de contener grandes cantidades de polvo fino.
Las imágenes enviadas por los rovers de la NASA muestran que, durante el día, el cielo marciano suele verse anaranjado o rojizo. Sin embargo, cerca del atardecer, puede volverse azul grisáceo. En otras palabras: lo contrario a lo que pasa en la Tierra.
Este fenómeno sucede porque las diminutas partículas de polvo marciano dispersan la luz de manera distinta a las moléculas de gas presentes en la atmósfera terrestre.

