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¿Por qué tenemos dos fosas nasales en lugar de una?

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Aunque no solemos notarlo, las dos fosas nasales no dejan pasar exactamente la misma cantidad de aire. Cada pocas horas, una puede convertirse en la dominante y después cederle el turno a la otra.
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Respiramos miles de veces al día sin prestar demasiada atención a nuestra nariz. Sin embargo, si acercamos un dedo debajo de las fosas nasales, es posible notar que por una sale o entra más aire que por la otra. Unas horas después, la situación puede haberse invertido.

Este fenómeno recibe el nombre de ciclo nasal. Los tejidos que recubren ambas cavidades se congestionan y descongestionan de forma alternada, modificando la resistencia al paso del aire. Un estudio con registros durante 24 horas encontró períodos de predominio de cada lado de alrededor de dos horas, aunque la duración varía considerablemente entre personas y puede cambiar durante el sueño.

¿Cómo funciona el ciclo de la nariz?

Nariz.

Dentro de la nariz existen estructuras llamadas cornetes, recubiertas por una mucosa con abundantes vasos sanguíneos. Bajo control del sistema nervioso autónomo, el tejido de un lado puede hincharse ligeramente mientras el del otro se descongestiona.

Así, una fosa nasal ofrece mayor resistencia y deja pasar menos aire, mientras que la otra se convierte temporalmente en la vía más despejada. Después, el patrón puede invertirse. Este mecanismo ocurre normalmente sin que lo notemos.

La postura también influye. Investigaciones encontraron que al acostarnos de costado puede aumentar el flujo en la fosa nasal situada en el lado opuesto al que apoyamos.

Esta alternancia no significa que una fosa deje completamente de funcionar. Ambas siguen participando en la respiración, pero en proporciones diferentes.

¿Por qué la nariz alterna el paso del aire?

Una de sus posibles ventajas está relacionada con las múltiples tareas que realiza la nariz antes de que el aire llegue a los pulmones.

No se limita a funcionar como dos simples orificios. La cavidad nasal ayuda a:

  • Filtrar partículas presentes en el aire;
  • Calentarlo antes de que llegue a las vías respiratorias inferiores;
  • Humidificarlo, gracias a la superficie húmeda de su mucosa;
  • Detectar moléculas olorosas mediante los receptores olfativos.

La alternancia podría permitir que el lado con menor flujo recupere parte de la humedad de su mucosa mientras el otro maneja una proporción mayor de la ventilación.

Sin embargo, los científicos siguen estudiando todas las funciones del ciclo nasal. Que exista esta alternancia está bien establecido; explicar por qué evolucionó y qué ventajas aporta exactamente resulta más complejo.

Tener dos fosas nasales también modifica cómo percibimos los olores

El olfato ofrece una de las pistas más interesantes.

En 1999, un estudio publicado en la revista Nature demostró que la diferencia de velocidad del aire entre ambas fosas puede hacer que cada una responda mejor a determinados olores.

Las sustancias olorosas no se comportan todas igual cuando entran en la nariz. Algunas se disuelven rápidamente en la capa de mucosidad que recubre la cavidad nasal. Otras necesitan más tiempo para hacerlo.

En la fosa con flujo más lento, ciertas moléculas disponen de más tiempo para entrar en contacto con la mucosa. En la que deja pasar el aire rápidamente, otras pueden alcanzar con mayor eficacia zonas profundas del sistema olfativo. El estudio concluyó que las dos fosas pueden enviar al cerebro imágenes olfativas ligeramente diferentes de un mismo ambiente.

Investigaciones posteriores confirmaron que el flujo nasal no solo transporta moléculas olorosas: también participa activamente en cómo el cerebro construye la percepción de un olor.

¿Respiramos siempre mejor por una fosa nasal?

Fosas nasales.

No necesariamente. La asimetría normal del ciclo nasal puede pasar casi inadvertida. Es diferente de la obstrucción provocada por un resfrío, una alergia u otros problemas, que pueden disminuir mucho más el flujo de aire.

Además, el ciclo no es idéntico en todas las personas ni funciona como un reloj perfecto. Estudios realizados durante décadas encontraron distintos patrones y duraciones, aunque la alternancia del flujo entre ambas cavidades es un fenómeno fisiológico ampliamente reconocido.

Por eso, tener dos fosas nasales aporta algo más que duplicar la entrada de aire. Cada mitad de la nariz puede trabajar bajo condiciones ligeramente diferentes y alternar su protagonismo. Mientras respiramos sin pensarlo, nuestro cuerpo ajusta continuamente el flujo, acondiciona el aire y hasta obtiene dos versiones ligeramente distintas de los olores que nos rodean.

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