"En un santiamén" es una frase del español que se escucha bastante seguido. Suele acompañar frases más largas, como "Juan resolvió eso en un santiamén" o "Martina llegó a su casa en un santiamén".
Ambas apuntan a lo mismo: a que algo (puede ser un problema, un viaje) ocurrió en un periodo de tiempo muy breve. Pero lo curioso es que es imposible determinar ese tiempo, porque a pesar de ser muy breve, depende del tipo de situación.
¿A qué vamos con esto? Retomemos los ejemplos que dimos más arriba. Juan tuvo que hacer una compra por internet y tardó apenas 10 segundos en pagarla –en vez de tardar media hora por ir a pagar a un lugar–. Martina tardó 5 minutos en llegar a su casa –en vez de 15– ya que tiene una bicicleta nueva.
Son tiempos distintos, pero ambos fueron breves en comparación a un tiempo anterior. Por eso cada uno de los protagonistas actuó "en un santiamén". Pero, ¿de dónde viene exactamente esa frase?
¿Cuál es el origen de "santiamén"?

Hay muchas palabras del español que provienen de la religión católica, y "santiamén" es una de ellas. Por cientos de años, el catolicismo se difundió en el idioma en que surgió: el latín. Esto sucedía porque el latín era el idioma oficial de Roma, el epicentro de la tradición católica.
Varios siglos atrás, entonces, las misas católicas se hacían en dicho idioma. Y al finalizar la oración, cada persona debía repetir la misma frase: In nomine Patris, et Filii, et Spiritus Sancti. Amen, que se traduce a "En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén".
Como vemos, la oración termina en "Sancti. Amen". Con el paso del tiempo, esa parte final empezó a decirse más rápido, agrupando las últimas dos palabras en una sola: "santiamén".
No se sabe bien por qué, pero el término fue lentamente asociándose con la rapidez de una acción. Y es que, a fin de cuentas, quienes lo pronunciaban estaban haciendo: acelerar la acción del rezo.

