Este enorme conjunto monumental está en Praga, la capital de la actual República Checa, y funciona como residencia oficial y lugar de trabajo del presidente del país. Además, según el sitio oficial y el Libro Guinness, es el recinto de castillo antiguo más grande del mundo, con una superficie de casi 70.000 metros cuadrados, unos 570 metros de largo y un ancho medio de 130 metros.
Castillo de Praga: cuándo nació y por qué hoy tiene 1156 años

La historia del Castillo de Praga comenzó, según las investigaciones arqueológicas y las fuentes más antiguas, alrededor del año 870, cuando el príncipe Bořivoj de la dinastía Přemyslida habría fundado la fortaleza original. Por eso, en 2026 se puede decir que el castillo tiene aproximadamente 1156 años. El sitio oficial del complejo aclara que esa fecha es estimada, pero aceptada como el punto de partida de su historia.
En sus primeros tiempos, el castillo era una fortificación medieval con foso y murallas de tierra y piedra. El primer edificio amurallado fue la iglesia de la Virgen María, y poco después se fundaron también las iglesias de San Jorge y San Vito, que marcaron el crecimiento del lugar como centro religioso y político de Bohemia.
Entre los datos más importantes del conjunto se destacan estos:
- Fundación estimada: alrededor del año 870.
- Superficie: casi 70.000 m².
- Longitud aproximada: 570 metros.
Castillo de Praga: cómo evolucionó con el paso de los siglos
El Castillo de Praga fue creciendo y cambiando con el tiempo. Durante la Edad Media, distintos reyes de Bohemia ampliaron sus fortificaciones y palacios. Uno de los momentos más importantes llegó en el siglo XIV, bajo el gobierno de Carlos IV, cuando el castillo se convirtió por primera vez en residencia imperial del Sacro Imperio Romano Germánico. En esa época se remodeló generosamente el palacio y comenzó la gran construcción gótica de la catedral de San Vito.
Esa evolución explica por qué hoy el castillo reúne estilos arquitectónicos de épocas muy distintas. En un mismo recinto conviven edificios románicos, góticos, renacentistas, barrocos y reformas modernas del siglo XX. Más que un edificio único, el Castillo de Praga es una ciudad histórica dentro de la ciudad, formada por patios, iglesias, jardines, torres, palacios y calles internas.
También atravesó momentos complejos. Durante la ocupación nazi de Checoslovaquia, el castillo fue sede del poder del Protectorado, y más tarde albergó oficinas del Estado checoslovaco comunista. Tras la disolución de Checoslovaquia en 1993, pasó a ser la sede del jefe de Estado de la República Checa.
Castillo de Praga: qué tiene de especial y cuáles son sus mayores curiosidades

Una de las mayores curiosidades del Castillo de Praga es que no se trata solo de una fortaleza. Dentro del complejo se encuentran algunos de los edificios más famosos de la historia checa, como la catedral de San Vito, la basílica de San Jorge, el Antiguo Palacio Real y el célebre Callejón del Oro. Además, las Joyas de la Corona de Bohemia se conservan en una habitación oculta del castillo.
Otra particularidad muy conocida es su condición de símbolo nacional. El castillo no fue únicamente residencia de reyes: también fue sede de emperadores, presidentes de Checoslovaquia y presidentes de la República Checa. En otras palabras, durante más de mil años fue el corazón político del territorio checo.
Además, el propio sitio oficial recuerda que el castillo integra el conjunto histórico de Praga inscrito en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, algo que refuerza su valor cultural y turístico.
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Castillo de Praga: cómo se puede visitar hoy
Hoy el Castillo de Praga está abierto a visitantes de todo el mundo. El sitio oficial informa que se puede ingresar al recinto general y recorrer distintos circuitos con entradas para los principales edificios históricos. También se pueden visitar jardines en determinadas temporadas y exposiciones permanentes, como la dedicada a la historia del castillo, inaugurada en 2004 en la planta gótica del Antiguo Palacio Real.
Llegar hasta el castillo es sencillo dentro de Praga. La web oficial recomienda especialmente el tranvía 22, con parada en Pražský hrad, aunque también se puede acceder desde estaciones de metro cercanas como Malostranská y Hradčanská. Esa facilidad de acceso ayuda a explicar por qué el lugar sigue siendo una de las visitas más elegidas de la ciudad.
A 1156 años de su origen, el Castillo de Praga sigue sorprendiendo por su escala, por su historia y por su continuidad. No es solo una fortaleza antigua: es un espacio donde todavía se puede leer, casi piedra por piedra, la evolución política, religiosa y cultural de Europa Central.
