¿Sabías que Año Nuevo no siempre se celebró el 1 de enero? Este es el origen de la celebración más famosa del mundo

¿Sabías que Año Nuevo no siempre se celebró el 1 de enero? Este es el origen de la celebración más famosa del mundo
El Año Nuevo no siempre se celebró el 1 de enero: su origen está ligado a la astronomía, la política y antiguas civilizaciones.
Historia
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Cada 1 de enero, millones de personas en todo el mundo celebran Año Nuevo. Para muchas, es una jornada de reunión, reflexión y nuevos comienzos. Sin embargo, esta fecha no siempre marcó el inicio del calendario y su elección es el resultado de una larga historia.

El Año Nuevo es, hoy, la festividad con mayor alcance global. Pero su significado y su fecha fueron cambiando con el tiempo, hasta consolidarse —en gran parte del planeta— el 1 de enero como punto de partida del calendario anual.

El Año Nuevo y los primeros calendarios

Celebración de año nuevo en la antigua Babilonia

Las primeras celebraciones de Año Nuevo se remontan a casi 4.000 años atrás. En la antigua Babilonia, el calendario se basaba en las fases de la Luna y el inicio del año coincidía con el equinoccio de primavera del hemisferio norte, hacia mediados de marzo.

En ese contexto, el cambio de año estaba ligado a la agricultura y la cosecha. Pero también había otra explicación: la renovación del vínculo con los dioses. Existen muchos registros escritos sobre festivales de Año Nuevo en Mesopotamia, que no incluían propósitos personales, sino votos religiosos. Cumplirlos garantizaba el favor divino; romperlos implicaba castigos.

En la Antigua Roma, el calendario original comenzaba en marzo y tenía solo diez meses. Por eso, los nombres de septiembre a diciembre aún conservan su raíz numérica latina:

  • Septiembre - séptimo mes,
  • Octubre - octavo mes,
  • Noviembre - noveno mes,
  • Diciembre - décimo mes.

Más adelante, se incorporaron enero y febrero, meses que terminaron ocupando el inicio del año y desplazando en su origen a los otros.

Por qué el Año Nuevo se celebra el 1 de enero

Julio Cesar, el impulsor del calendario juliano

El 1 de enero se estableció como inicio del año durante el Imperio Romano. En el año 45 a. C., Julio César impulsó el calendario juliano, que fijó esa fecha como comienzo oficial del año civil. No fue una decisión arbitraria: ese día asumían los cónsules y se convocaba al Senado, lo que reforzaba su importancia política.

Durante la Edad Media, sin embargo, el comienzo del año varió según la región. En Europa occidental se llegó a iniciar el año el 1 de marzo, el 25 de marzo, en Pascua o incluso el 25 de diciembre. Recién a partir del siglo XVI, con la adopción del calendario gregoriano impulsado por el papa Gregorio XIII, el 1 de enero volvió a consolidarse como fecha fija.

Este calendario corrigió pequeños errores astronómicos del juliano y es el que utilizan hoy la mayoría de los países, razón por la cual el Año Nuevo se celebra el 1 de enero en gran parte del mundo.

Rituales, propósitos y celebraciones

rituales 1 de enero

Aunque la fecha se unificó, las formas de celebrar el Año Nuevo son diversas. Aun así, muchas tradiciones actuales tienen raíces antiguas:

  • Hacer balances personales y proponer cambios para el año que empieza,
  • Realizar rituales de limpieza del hogar como símbolo de renovación,
  • Pagar deudas o cerrar asuntos pendientes antes del nuevo ciclo.

Aunque no todos los países celebran el Año Nuevo el mismo día —como ocurre con los calendarios chino, islámico o judío—, el 1 de enero se convirtió en una referencia global. Una fecha que, más allá del festejo, refleja cómo las sociedades organizan el tiempo y le dan sentido a los nuevos comienzos.

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