En el extremo austral del continente, donde el viento del sur golpea con fuerza y las olas desafían a las embarcaciones, se alza un pequeño pero significativo guardián: el Faro Les Éclaireurs.
Esta torre, situada sobre un grupo de islotes frente a la ciudad de Ushuaia, en la provincia de Tierra del Fuego, es un punto de referencia y una postal turística desde hace más de 100 años.
El nombre del faro, Les Éclaireurs, proviene de los islotes donde fue construido, bautizados así por la expedición francesa La Romanche a cargo del capitán de fragata Luis Fernando Martial en 1882–1883. Significa, en francés, "Los Exploradores".
Historia del Faro Les Éclaireurs

La construcción del faro comenzó el 19 de diciembre de 1918 en uno de los peñones más adecuados de los islotes, elegidos tras relevamientos realizados por la Armada Argentina para facilitar la navegación por el Canal de Beagle, una vía clave para los barcos que llegaban al puerto de Ushuaia.
La obra se completó el 30 de enero de 1919, levantando una torre de ladrillo de 11 metros de altura, pintada con dos franjas rojas y una blanca en el centro para garantizar su visibilidad.
La linterna se encuentra a 22,5 metros sobre el nivel del mar, y aunque la estructura se terminó ese mismo año, no entró en funcionamiento hasta el 23 de diciembre de 1920 debido a dificultades logísticas y climáticas.
Desde entonces, el faro ha guiado ininterrumpidamente a las embarcaciones en el Canal de Beagle, donde las condiciones meteorológicas pueden ser extremas y la navegación desafiante. Hoy opera de forma automática y controlada a distancia, y no es de acceso público al interior.
¿Qué hace único a este faro?

Además de su valor práctico para la navegación, el Faro Les Éclaireurs capturó la imaginación de viajeros y fotógrafos desde siempre. Su silueta frente a las aguas patagónicas es uno de los recuerdos más buscados por quienes visitan Ushuaia. Entre las razones que lo hacen especial se cuentan:
- Arquitectura icónica: su diseño troncocónico y colores rojo y blanco lo hacen fácilmente reconocible incluso desde lejos.
- Tecnología moderna: aunque fue construido hace más de un siglo, hoy utiliza paneles solares y sistemas automáticos para su funcionamiento.
- Paisaje extremo: ubicado en uno de los confines del planeta, desafía vientos australes, nieblas y cambios bruscos de clima que caracterizan el Canal de Beagle.
Aunque muchos lo llaman —erróneamente— "el Faro del Fin del Mundo", esta fama se debe más a la imaginación popular que a la literatura. La novela de Julio Verne con ese título se inspira en otro faro mucho más al este, en la Isla de los Estados.

