Uno de los destinos turísticos más visitados de Argentina es, sin duda, las Cataratas del Iguazú. A simple vista, en la frontera entre la provincia argentina de Misiones y el estado brasileño de Paraná, las cataratas ofrecen un paisaje muy colorido y, por demás, único.
Muchas personas, seguramente, se preguntaron alguna vez cuál es el origen de su nombre. En realidad, es más claro de lo que parece: llevan ese nombre ya que están en el río Iguazú, que nace en la cadena montañosa Serra do Mar (Brasil) y desemboca en el río Paraná. Pero, ¿qué significa exactamente la palabra "iguazú"?
Cataratas de Iguazú: el origen de su nombre

Las Cataratas del Iguazú en español, o Cataratas do Iguaçu en portugués, deben su nombre a dos palabras de origen guaraní:
- "Y", que se traduce como "agua".
- "Guazú", que se traduce como "grande".
Así, se entiende a "iguazú" como "agua grande" o "gran agua". Y un dato asegura que la elección del nombre es, posiblemente, la más acertada: el río alcanza un ancho de 1.500 metros a la altura de las cataratas, que son las de mayor caudal en todo el mundo.
En 1542, cuando el explorador español Álvar Núñez Cabeza de Vaca llegó a la región, las bautizó como "Saltos de Santa María". Posiblemente maravillado por lo imponente del paisaje, eligió un nombre acorde a la tradición católica.
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Con el tiempo, sin embargo, prevaleció el nombre original, puesto por la cultura indígena nativa mbyá-guaraní de la región. Y la misma explica, con una curiosa leyenda, cómo fue que se formó el río.
Cuenta la tradición que en la misma región donde habitaban los guaraníes también vivía el dios Mbói, hijo de Tupá. El mismo, con aspecto de serpiente, protegía a la población a cambio de un sacrificio: cada año, una bella joven debía ser arrojada al río para dedicar su vida al dios.
Un año fue elegida Naipí, la hija del cacique de la aldea. En la celebración previa al sacrificio, ya todo estaba encauzado, Naipí conoció a Tarobá, un joven de una tribu vecina que se enamoró perdidamente. Quiso salvarla pero todos se opusieron, por lo que decidió huir con ella en una canoa.
Mbói, que observaba todo, los persiguió por el río, causando que se partiera en dos. Una se elevó, la otra se hundió, y así se formaron las cataratas, por las que cayó la canoa de los amantes. Pero con mayor deseo de castigo, el dios convirtió los convirtió en una roca y un árbol, separados por gran distancia, para que no puedan volver a reunirse.
Garganta del Diablo, el salto de mayor altura de las Cataratas del Iguazú

Quienes visitaron al menos una vez las Cataratas del Iguazú (porque vale la pena hacerlo en más de una ocasión) saben que el salto de mayor altura está del lado argentino, y se conoce como Garganta del Diablo.
Tiene una altura aproximada de 82 metros. Para entender dicha dimensión, se lo puede comparar con algunos monumentos de Argentina, como el Monumento Nacional a la Bandera en Rosario (75 metros) o el Obelisco en Ciudad de Buenos Aires (67 metros).
El resto de sus saltos, que se cuentan en 274, se encuentran entre los 60 y 80 metros. Al despliegue de cascadas se suman islas rocosas, vegetación abundante y una fauna única, que juntas forma un paisaje sin igual.
Cataratas del Iguazú, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO
Tanto el Parque Nacional Iguazú (Argentina) como el Parque Nacional del Iguazú (Brasil) integran la lista de Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. El del lado argentino, que cubre 67.698 hectáreas, forma parte desde 1984, mientras que el brasileño lo hace desde 1986.

Para la UNESCO, se trata de "uno de los parajes naturales más impresionantes del mundo desde el punto de vista visual y acústico". Entre los motivos que llevaron al organismo internacional a elegir el parque y las cataratas como patrimonio, están:
- Contener fenómenos y áreas naturales de belleza excepcional e importancia estética.
- Contener hábitats naturales para la conservación de la biodiversidad.
- Ser un lugar de resguardo de especies en peligro de extinción, de gran valor para la ciencia.
