La queñua es uno de esos árboles que parecen hechos a la medida de la montaña. Crece en ambientes duros, con suelos pedregosos, heladas intensas y poca agua disponible. Y gracias a esas características, en la Argentina ocupa un lugar destacado, sobre todo en la provincia de Jujuy.
También conocida como queñoa o queñual, pertenece al género Polylepis. Se distingue por su tronco retorcido, su corteza que se desprende en capas finas y un follaje denso que la ayuda a soportar condiciones extremas.
En los últimos años volvió a ganar atención porque ayuda a conservar agua, proteger suelos y sostener biodiversidad en ecosistemas frágiles. A la vez, distintos trabajos científicos y saberes tradicionales le atribuyen usos medicinales, lo que amplía todavía más su valor.
La importancia de los bosques de queñua en Jujuy

En Jujuy, la queñua aparece en ambientes de la Puna y también en sectores altos de las Yungas. Un manual oficial de turismo de la provincia señala que los bosques de queñoa pueden llegar hasta los 3.000 metros, favorecidos por la neblina y la protección del viento en algunas quebradas.
A la vez, el plan de gestión de la Reserva de Biósfera Laguna de Pozuelos identifica a Polylepis tomentella como la única especie arbórea de esa cuenca altoandina.
Ese dato ayuda a entender por qué la queñua resulta tan especial. En paisajes donde dominan pastizales, arbustos bajos y grandes extensiones abiertas, su presencia ofrece sombra, reparo y un hábitat fundamental para distintas especies.
¿Por qué se la llama "sembradora de agua"?
La expresión puede sonar poética, pero tiene una explicación concreta. El queñual es un árbol "sembrador de agua" porque retiene y filtra el agua de las lluvias, y permite la formación de fuentes con ese recurso. Hay, además, otros rasgos que ayudan a medir su importancia:
- Protege el suelo frente al desgaste y las pendientes,
- Favorece la infiltración de agua en zonas altas,
- Funciona como refugio de fauna y flora que dependen de estos bosques relictos,
- Ayuda a reducir la erosión del suelo.
Un árbol resistente y con usos curativos
La tradición andina marca que la queñua fue empleada como leña, madera y recurso para la vida cotidiana, pero también con fines medicinales. Un estudio etnobotánico sobre bosques de Polylepis en Bolivia registró que comunidades indígenas usan especies del género como medicina, además de asignarles valor ritual.
Esto no significa que cualquier especie de queñua deba usarse de manera casera, pero sí muestra que detrás de esos saberes tradicionales hay un campo científico que sigue creciendo.
