Los cocodrilos son uno de los reptiles más antiguos del planeta y también de los más temidos. Su gran tamaño, sus mandíbulas poderosas y su aspecto prehistórico hacen que, cuando se los ve con la boca abierta, muchos piensen que están a punto de atacar.
Sin embargo, este comportamiento no siempre tiene que ver con la caza. En ambientes calurosos, como ríos, pantanos o zonas tropicales, es común observar a los cocodrilos quietos, tomando sol y con la boca entreabierta durante largos períodos.
Lejos de ser una señal de amenaza, esta postura responde a una necesidad biológica fundamental: evitar el sobrecalentamiento corporal.
A diferencia de los mamíferos, estos reptiles no pueden regular su temperatura corporal de manera interna. Por eso, dependen del ambiente y de ciertos comportamientos para mantener su cuerpo en equilibrio y seguir funcionando correctamente.
Por qué los cocodrilos abren la boca al Sol

Los cocodrilos son animales ectotermos, es decir, su temperatura corporal depende del entorno. Cuando pasan demasiado tiempo al sol, su cuerpo puede calentarse en exceso.
Al abrir la boca, permiten que el aire circule por el interior y libere parte del calor acumulado, un mecanismo comparable al jadeo de los perros.
Este proceso resulta especialmente importante para enfriar el cerebro, una zona muy sensible a los cambios térmicos. Estudios de biología animal explican que la boca abierta funciona como una “válvula” de enfriamiento natural, clave para que el reptil no sufra daños internos en climas extremos.
Además, en algunas regiones del mundo, este gesto puede traer beneficios inesperados. En África, por ejemplo, ciertas especies conviven con el llamado ave del cocodrilo, que aprovecha la boca abierta para alimentarse de restos de comida entre los dientes. Es decir, un cepillo de dientes natural.
Otras funciones menos conocidas de este comportamiento

Aunque la termorregulación es la razón principal, abrir la boca también puede cumplir otros roles en la vida cotidiana de estos reptiles:
- Comunicación corporal: en algunos casos indica sumisión o ausencia de amenaza frente a otros cocodrilos.
- Limpieza simbiótica: pequeñas aves eliminan restos de comida y parásitos de la boca.
- Respiración y estrés: puede aparecer en situaciones de excitación o alerta.
- Relajación: cuando descansan en tierra firme, la mandíbula inferior puede quedar descendida sin esfuerzo.
La próxima vez que veas un cocodrilo con la boca abierta, ya sabés que no siempre está listo para atacar: muchas veces, simplemente está intentando mantenerse fresco y sobrevivir mejor en su entorno.
