Cumberland Sound es un amplio fiordo ubicado en la isla de Baffin, en el territorio de Nunavut, Canadá. Se adentra desde el océano Atlántico, a través de la bahía de Baffin, y se extiende hacia el interior por más de 250 kilómetros. Sus costas, escarpadas y de origen glaciar, muestran el poder de los hielos que modelaron la región durante miles de años.
Este fiordo no es solo una maravilla natural: es también un importante punto de referencia para la navegación y un hábitat clave para diversas especies marinas, como focas, morsas y ballenas boreales. El clima es extremo, con inviernos largos y fríos, y veranos breves pero luminosos.
Historia y exploración de Cumberland Sound

Aunque los pueblos inuit habitan esta región desde hace siglos, el primer registro europeo de Cumberland Sound se atribuye al explorador británico John Davis, en 1585. Más tarde, en el siglo XIX, el fiordo fue visitado por barcos balleneros y expediciones árticas en busca de rutas y recursos.
Durante décadas, Cumberland Sound fue una zona importante para la caza de ballenas, especialmente por las aguas ricas en kril y peces que atraen a estos mamíferos. Hoy en día, las comunidades inuit mantienen un vínculo estrecho con el fiordo, aprovechando sus recursos de forma sostenible.
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Características principales de Cumberland Sound
Entre los datos más destacados de esta formación geográfica se encuentran:
- Tipo de formación: fiordo de origen glaciar.
- Longitud aproximada: 250 km.
- Ubicación: costa sureste de la isla de Baffin, territorio de Nunavut, Canadá.
- Acceso: principalmente por barco o avión hacia comunidades cercanas como Pangnirtung.
El fiordo se abre hacia el mar a través de una boca de unos 80 km de ancho y cuenta con diversas islas y penínsulas en su interior, lo que le otorga un aspecto laberíntico ideal para la navegación científica y exploratoria.
¿Cómo visitar y conocer este increíble lugar?

Debido a su ubicación remota, Cumberland Sound no es un destino turístico masivo. Sin embargo, quienes se animan a visitarlo suelen llegar a través de Pangnirtung, un pequeño poblado inuit ubicado en la costa norte del fiordo. Desde allí, se organizan travesías en barco, excursiones de pesca y actividades de observación de fauna ártica.
La experiencia de recorrer sus aguas permite admirar acantilados imponentes, glaciares que se asoman al mar y una vida silvestre que se despliega en total libertad. Además, en verano, la luz del sol ilumina el fiordo casi todo el día, creando un espectáculo único.
