Artemis I fue la primera misión del nuevo programa lunar de la NASA y tuvo una tarea muy precisa: probar si el cohete SLS, la nave Orion y los sistemas de apoyo podían viajar hasta la Luna y volver a la Tierra de manera segura.
No llevó astronautas a bordo, pero sí reunió los datos que la agencia necesitaba para animarse al siguiente paso: Artemis II, que hoy –1 de abril de 2026– tiene prevista su ventana de lanzamiento desde el Centro Espacial Kennedy.
La misión será la primera del programa con tripulación: viajarán Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen en un vuelo de unos 10 días alrededor de la Luna. Justamente por eso, volver sobre Artemis I ayuda a entender por qué esa misión de 2022 fue tan importante.
Qué fue Artemis I y por qué resultó tan importante

Artemis I fue un vuelo de prueba sin tripulación que inauguró una serie de misiones cada vez más complejas pensadas para devolver seres humanos a la Luna y preparar futuros viajes a Marte.
La NASA la presenta como la primera misión del programa Artemis y como el primer ensayo integrado de sus sistemas de exploración de espacio profundo: el cohete Space Launch System, la cápsula Orion y la infraestructura terrestre que hizo posible el lanzamiento.
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La misión despegó el 16 de noviembre de 2022 y terminó con el amerizaje de Orion el 11 de diciembre de 2022. En total, duró 25 días, 10 horas y 53 minutos, un tiempo lo bastante largo como para exigir al máximo a la nave y comprobar cómo respondía lejos de la Tierra.
Artemis I en números: cuatro datos que ayudan a entender la misión

Quizás por las películas de ficción estamos acostumbrados a ver cómo los personajes viajan en naves por el Espacio exterior o a planetas desconocidos. Pero lo que muchas películas no terminan mostrando es el inmenso trabajo que hay detrás de las verdaderas misiones espaciales, que requieren muchos experimentos, materiales diversos, tecnología de punta y entrenamiento humano.


A todo eso se suma que, si la misión fue exitosa, logra recorrer distancias impresionantes en condiciones adversas. Los siguientes números de Artemis I –que no fue tripulada– dan cuenta de eso:
- Recorrió cerca de 2,25 millones de kilómetros a lo largo de toda la misión.
- Viajó hasta unos 450.600 kilómetros de la Tierra y pasó a unos 64.400 kilómetros más allá de la cara oculta de la Luna, más lejos de lo que había llegado una nave diseñada para humanos.
- Volvió a la atmósfera terrestre a una velocidad de 39.561 kilómetros por hora, lo que permitió probar el escudo térmico de Orion en condiciones extremas.
- Fue la primera vez que el cohete SLS y la nave Orion volaron juntos en una misión completa hacia la Luna y de regreso a la Tierra.
Y más allá de los números, la misión también llamó la atención por el contexto de su despegue. El lanzamiento llegó después de varios intentos fallidos, demoras por fugas de hidrógeno y retrasos causados por el clima. Cuando finalmente salió, el cohete despegó a la 1:47 de la madrugada en Florida.
Por qué Artemis I fue la base técnica de Artemis II

La función principal de Artemis I no era "hacer historia" solo por llegar a la Luna, sino verificar si todo el sistema funcionaba bien antes de subir astronautas a bordo. Como mencionamos más arriba, el objetivo de la NASA era que la misión demostrara el rendimiento del cohete, la nave y la reentrada a la Tierra, además de probar la capacidad de Orion para orbitar la Luna y regresar en buenas condiciones.
Por eso, si Artemis I no hubiera entregado buenos resultados, la agencia no estaría hoy en condiciones de intentar el primer sobrevuelo lunar con tripulación en más de medio siglo.