Taparnos la boca al bostezar o pedir disculpas luego de eructar son dos actitudes que forman parte de los códigos de cortesía de una sociedad. Estos códigos tienen que ver con su cultura, costumbres y tradiciones, y siempre podemos encontrarles alguna explicación.
En el caso del bostezo, lo más común sería decir que nos tapamos la boca para no mostrar su interior, en señal de buena educación. Sin embargo, esta costumbre tiene una explicación más profunda.
Taparse la boca al bostezar: por qué lo hacemos

El bostezo es un acto que indica aburrimiento o, mayormente, cansancio, sueño. Y si bien no siempre sucede, la mayoría de las personas se tapa la boca al bostezar. Pero, ¿por qué pasa esto?
No hay un origen preciso que explique este comportamiento, pero antiguamente se creía que al bostezar el alma podía escaparse del cuerpo. Y el alma, como creen muchas culturas, es la energía vital de cada persona, es aquello que nos moviliza, que es vehículo de nuestro espíritu y que nos permite ser quienes somos más allá del cuerpo físico.
Por eso, no taparse la boca podía suponer un grave peligro. Pero el riesgo era doble: no solo la posibilidad de que el alma se escapara sino que, además, "malos espíritus" podían ingresar por la boca para poseer a la persona.
Así, el acto de taparse al bostezar también tenía que ver con la protección del espíritu más que con la buena conducta social. Con el tiempo, esa actitud pasó a vincularse solo con la buena educación más que con el ámbito espiritual.
