El tocadiscos Winco ocupa un lugar especial en la memoria de muchas familias argentinas. Durante décadas, fue el aparato que permitía escuchar discos de vinilo en el living, compartir música en reuniones y descubrir canciones sin depender de una radio. Su modelo más famoso, el Wincofón, se volvió un ícono cultural de los años 60 y 70.
La historia comenzó en 1954, cuando Raúl Antonio Vega y su socio Dante Poleno abrieron los primeros talleres de Winco en Ramos Mejía, provincia de Buenos Aires. La empresa apostó por fabricar un tocadiscos automático, capaz de cambiar discos con solo apretar un botón, una innovación que ayudó a diferenciarlo de otros equipos de la época.
La historia del tocadiscos Winco en Argentina

El tocadiscos Winco se popularizó en una Argentina donde el disco de vinilo era una de las principales formas de escuchar música en casa. Su funcionamiento automático permitía colocar varios discos y reproducirlos sin cambiarlos manualmente uno por uno. Esa comodidad hizo que muchas familias lo incorporaran como un objeto cotidiano.
Algunos datos ayudan a entender su importancia:
- Año de origen de la marca: 1954.
- Fundadores: Raúl Antonio Vega y Dante Poleno.
- Primeros talleres: Ramos Mejía, provincia de Buenos Aires.
- Producto emblema: Wincofón automático.
- Producción en su apogeo: más de 27.000 unidades mensuales.
Con el tiempo, Winco también fabricó grabadores, radios para automóviles, motores pequeños y grupos electrógenos. Sin embargo, el tocadiscos fue el producto que quedó asociado de manera más fuerte al nombre de la marca.
Por qué el tocadiscos Winco se convirtió en un ícono

El Wincofón fue mucho más que un aparato de audio. Representó una época en la que escuchar música era una actividad compartida: había que elegir el disco, apoyar la púa, cuidar el vinilo y reunirse alrededor del sonido. Por eso, para muchas personas, su recuerdo está ligado a la infancia, las reuniones familiares y los primeros acercamientos a la música.
Sus características también explican su fama. Algunos modelos tenían radio AM, varias velocidades de reproducción —como 16, 33, 45 y 78 RPM— y un sistema automático que levantaba el brazo, dejaba caer otro disco y continuaba la reproducción. En sus primeras versiones, además, hubo equipos valvulares con sonido monofónico; más tarde llegaron modelos transistorizados y estéreo.
La empresa atravesó un fuerte crecimiento, pero también una caída. A fines de los años 70, la apertura de importaciones y los cambios económicos afectaron su producción. En 1980, Winco dejó de operar. Décadas después, en 2003, la marca volvió con nuevos dueños y una línea más amplia de productos, que hoy incluye audio, electrodomésticos y artículos para el hogar.
En la actualidad, los antiguos Wincofón se conservan como objetos de colección, piezas de decoración y equipos restaurados por amantes del vinilo. Su valor no está solo en cómo sonaban, sino en lo que representan: una parte entrañable de la historia doméstica argentina.

