Cynthia Irazabal: “La escuela tiene que ser un proveedor de experiencias” - Billiken
 

Cynthia Irazabal: “La escuela tiene que ser un proveedor de experiencias”

Billiken inaugura la sección “La escuela en primera persona”, que tiene como fin hacer visibles las diversas experiencias de quienes componen la comunidad educativa. En esta oportunidad conversamos con Cynthia Irazabal, la directora del nivel primario del Instituto Summa.
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Cynthia Irazabal se dedica a enseñar desde hace más de veinte años. En una charla con Billiken, comentó que de chica siempre fue “de las niñas que jugaban a ser maestras”. De más grande, más precisamente en el último año de la escuela, decidió conectarse con su ambición primigenia y, luego de deliberar sobre si estudiar Bellas Artes o el Magisterio, optó por la segunda opción. 

- ¿Qué te motivó a elegir esta profesión?

- A mí me convencía la docencia, porque yo sabía que estudiar Bellas Artes finalmente me llevaría en algún momento a dar clases. Además estudié en un secundario que era Bachiller con Orientación Docente, o sea que siempre iba para ese lado. Mi mamá es profesora de Actividades Prácticas, hoy devenida Tecnología, y eso siempre me interesó, así que en el ‘93 terminé el secundario, en agosto del ‘96 me recibí de maestra, con 21 años, y ahí empecé el circuito de búsqueda de trabajo. 

- ¿Cómo fueron tus primeros años en la docencia?

- En aquel momento era muy difícil entrar a trabajar. De hecho, estuve un año y medio yendo al distrito, haciendo suplencias de tres días, una semana. En un año y medio llegué a trabajar un mes y medio de corrido. Mientras tanto empecé a estudiar el profesorado de Historia y ahí conocí a una docente que trabajaba acá en Summa, Graciela Lecler, que era una figura muy reconocida dentro de la escuela. Ella me propuso hacer una suplencia por 15 días, allá por agosto del ‘98 y esos 15 días se transformaron en 3 años. Después pasé por distintas instancias acá en la escuela, sobre todo trabajando con grados grandes. Di clases de Teatro y Lengua, hasta que me convocaron para ser la directora de primaria.

- ¿Qué implicó dar ese paso a la Dirección?

- Primero fui vicedirectora, hasta que en 2019 la directora de ese momento se jubiló y pasé a la Dirección. Y hoy te diría que no me imagino después de tantos años en otro ámbito. Es muy grande la confianza que se genera después de tanto tiempo de conocer cada recoveco, cada espacio, cada sonido, cada olor de la escuela. Al haber tenido distintos roles en la escuela que hoy gestiono siento seguridad y tranquilidad, porque uno trabaja desde el conocimiento.

- ¿Y cómo fue o cómo es educar en pandemia? ¿Cómo lo viviste? ¿Cuál fue tu experiencia?

- Fue un desafío inmenso. Un desafío inmenso, sinceramente. Como te contaba, en 2019 se conformó el nuevo equipo de trabajo: yo pasé a ser directora y se sumó una nueva vicedirectora. Ese año sentamos algunas bases para trabajar, pero ninguno de nosotros suponía lo que se venía. Y te hablo del equipo directivo, de la secretaria, la vicedirectora, yo, gente de muchos años en la escuela. La pandemia provocó al principio un gran instinto de unión y de entrelazar posibilidades. Acercó a todo el equipo docente. Ese 16 de marzo que nos reunimos tuvimos en principio suspensión de clases presenciales. Lo que teníamos muy claro era no perder el contacto con nuestros alumnos y ver de qué manera gestionar las comunicaciones. 

- ¿Cómo hicieron con eso? 

- Nosotros ya veníamos trabajando, desde 2017, con los chicos de 4º a 7º con la plataforma educativa Edmodo, así que resolvimos poner ese recurso en el Segundo Ciclo. Edmodo tiene un formato similar a Facebook, así que antes de la pandemia ya trabajábamos ahí con los grados más grandes algunas propuestas y trabajos prácticos. En pandemia fue nuestro gran respaldo porque los alumnos más grandes ya sabían manejarlo. Lo que más nos generaba incertidumbre era cómo hacer con los más chiquitos. Con ellos decidimos usar Classroom

- ¿Y los padres recibieron instrucciones para usar Classroom?

- Con la pandemia nos convertimos en generadores de contenido. Junto con los docentes y los padres íbamos relevando las necesidades, las experiencias y las dificultades que surgían. Con los papás nos comunicábamos por mail con instructivos que decían cómo generar una cuenta de mail, cómo loguearse en las distintas cuentas, cómo conseguir los controles parentales, qué posibilidades de acceso tenían. Eso requirió una logística muy precisa en cuanto a días y horarios de publicación. Todos trabajábamos de la misma manera. No era que cada docente publicaba cuando quería o podía. Con el tiempo, cuando la cuarentena se empezó a alargar, empezamos a tener la necesidad de vernos con nuestros chicos y ahí es donde surgió lo sincrónico. Empezamos a trabajar primero con la capacitación docente y luego inmediatamente con los chicos. Fue mucho trabajo para los docentes pero vimos los frutos. Teníamos los grupos divididos en dos, fuimos unos precursores de las burbujas en realidad, porque organizábamos cada grado en dos grupos porque sino el Zoom con 30 alumnos se complicaba

- ¿Qué prácticas hubo que cambiar con las clases virtuales?

- En principio los docentes replicaban sus clases. Las clases duraban 40 minutos, entonces, por ejemplo, el docente tenía de 8 a 8:40 con un grupo y a las 8:45 comenzaba con el segundo grupo. Esa fue otra de las cuestiones que implicó la pandemia: empezar con las capacitaciones, leer material sobre cómo impactaba la virtualidad en los chicos, las posibilidades del tiempo atencional y también poder conversar con las familias sobre las horas que era conveniente pasar frente a una pantalla. Una cosa era lo que nosotros podíamos ofrecer y otra, lo que podía ser realmente significativo para los chicos

- O sea que tuvieron que priorizar qué era lo importante de la enseñanza, ¿verdad?

- Nosotros todos los años en febrero nos encontramos a planear el año. Ese trabajo ya estaba hecho, con lo cual nosotros iniciamos la pandemia con esa planificación. La verdad es que los primeros Contenidos Priorizados propuestos por el Ministerio llegaron avanzados, en abril o mayo. Esos contenidos eran una selección bastante escueta y, de hecho, son los mismos que se ofrecen para una escuela de jornada simple. Nosotros somos una escuela de jornada completa, entonces si bien nos basamos en los contenidos nodales, los ampliamos con las particularidades de nuestro proyecto educativo. 

- Y en base a tu experiencia educativa en pandemia, ¿qué te parece la enseñanza digital? ¿Qué falencias o ventajas tiene?

- Yo creo que en el mundo de los chicos lo digital ya tenía un rol muy central. Si uno se pone a observar, incluso antes de la pandemia los chicos desde muy chiquitos tienen un dominio del pulgar y del manejo de los celulares que es increíble. Creo que uno de los grandes desafíos fue mostrarles a los chicos, y convencernos primero nosotros, que lo digital es súper positivo. Pero notamos que los chicos no tenían un manejo de lo digital entendido como medio para aprender. Era un recurso de juego, de esparcimiento, pero no tenían muy claro que eso era útil también para otras cosas. La escuela fue necesaria para hacer ese lazo entre los chicos y lo digital. Ellos podían editar un video divino, pero nosotros, como docentes y papás, tuvimos que enseñarles a jerarquizar la información. Después podemos discutir los efectos de la sobrecarga y lo negativo de tanta pantalla. No hay nada que reemplace el contacto, la mirada, el estar cerca, en esto estamos todos de acuerdo. 

- Y antes de la pandemia ya tenían las materias “Tecnología” y “Educación Digital”, ¿no?

- Sí, Tecnología tiene que ver con el desarrollo tecnológico a lo largo de la historia de la humanidad. Pero en nuestra escuela la tecnología asociada a la Informática está más dada en el nivel medio. En la escuela primaria no tenemos horas especiales de Informática por grado, tenemos docentes que funcionan como facilitadores tecnológicos y la Educación Digital está al servicio de determinados contenidos. Por ejemplo, la seño de 2º quiere trabajar producción escrita, entonces se pone en contacto con el facilitador para que los chicos puedan aprender a usar un procesador de texto. El facilitador accede al aula durante las clases que sean necesarias para enseñarles el manejo del recurso, pero eso lo hace con un contenido, no es aprender cómo funciona un teclado en sí mismo. La Educación Digital está entendida como una forma más de acceder a determinados contenidos. Por ejemplo, si los chicos de 7º están trabajando edición de sonido en Música, el profe de Digital les explica cómo funciona Audacity.

- Imagino que saber esos contenidos antes de la pandemia debe haber ayudado, ¿no?

- Sí, mucho. Hubo que reforzarlos, porque no eran contenidos que se aplicaran todo el tiempo. Otro de los grandes aprendizajes que nos dejó la pandemia fue la plasticidad y la capacidad de adaptación que tienen nuestros pibes. También tenemos que reconocer que nosotros nos manejamos en una comunidad educativa privilegiada. Somos conscientes de que todo esto lo pudimos hacer porque pertenecemos a una comunidad educativa que tiene los recursos. Nuestros pibes tienen una mamá, un papá, un abuelo, una tía que están atrás y que los acompañan. Sabemos que no siempre fueron las mismas realidades a nivel país. En las casas de nuestros alumnos una computadora, un par de celulares hay. No tenemos alumnos que no cuenten con un servicio de Wifi, por ejemplo.

- ¿Y cómo hacían con las evaluaciones en pandemia? 

- Nosotros evaluamos procesos de aprendizaje, y según las edades y los contenidos se van modificando los recursos para evaluar. El examen escrito no es el único recurso para evaluar un aprendizaje. No es nuevo que en nuestra escuela se trabaje con los chicos habilidades y no contenidos. El contenido el chico lo encuentra en Google. No necesita repetir una lista de presidentes de memoria, necesita desarrollar una habilidad para poder manejar la información y creo que la pandemia puso eso en evidencia

- ¿En qué medida creés que cambió la relación entre docentes y alumnos?

- Otro de los grandes desafíos en pandemia fue cómo acercarnos si no tenemos la posibilidad del gesto, del contacto. Hoy en día, con las necesidades de distanciamiento, los chicos se acercan como para abrazarte y paran. A mí se me parte el corazón. Esa fue una de las grandes cosas que tuvimos que aprender a manejar y a tolerar también. De todas maneras, ya conocíamos mucho a nuestros alumnos y eso nos ayudó. Estamos orgullosos del equipo docente que tenemos. Horas y horas de comunicaciones telefónicas con los chicos y con las familias. Un ejemplo: un chico apagaba una cámara en medio de una clase, terminaba la clase y la maestra llamaba a la casa para saber si estaba bien o si le había pasado algo. Tuvimos extensas jornadas de trabajo porque todo esto nos multiplicaba la demanda de tiempo, pero el compromiso estuvo todo el año

- Años atrás han hecho ferias de ciencias y programas de radio… ¿Creés que esas actividades, que se salen de lo tradicional, favorecen a la educación? 

- Creo que todo se aprende mejor y se aprende más cuando pasa por el cuerpo. Si vos hablás con un chico o con alguien que egresó hace tiempo y le preguntás qué recuerda de la escuela, muy posiblemente te evoque una de esas experiencias que vos mencionás. Aunque haya aprendido de una manera excelente la regla de tres simple en una clase tradicional de Matemática, no va a recordar eso aunque sepa hacerlo. Creo que estas experiencias que vos decís son esenciales. Los chicos hoy están expuestos a tanta cantidad de estímulos, que no tiene que ver con que compitamos con la tele o con los videojuegos. Tiene que ver con cómo resultarles significativos e interesantes, que lo que aprendan en la escuela realmente les aporte experiencias valiosas. Y los alumnos lo esperan. Por ejemplo, nuestros chicos ahora están extrañando muchísimo los campamentos, porque ellos saben que en 4° se van de campamento a Ezeiza, en 5° se van a Chascomús, en 6° a la costa y en 7° a Tandil y hace dos años no lo podemos hacer. A los chicos les gustan las actividades que tienen que ver con el hacer con el cuerpo, con pasarlo por el cuerpo. Los chicos quieren llegar a 5° porque saben que ahí empiezan a tener Teatro y a fin de año hacemos obras en el teatro del Club Italiano y pisan por primera vez un escenario. Que los chicos esperen estas actividades hace a lo identitario de la escuela. La escuela tiene que ser un proveedor de experiencias, lo más diversas posible.

- ¿Creés que está bueno ese vínculo entre la escuela y el mundo exterior?

- Es que es necesario, sino sería artificial. ¿Para qué estamos? Para prepararlos y acompañarlos en esa inserción en el mundo, en la vida cotidiana. Nosotros extrañamos horrores salir y hacer excursiones que aporten experiencias significativas. En la escuela hacemos siempre en 2° y 3° la entrega de la primera lapicera de tinta para que los chicos empiecen a escribir con eso y siempre fue un evento en el que participaban los padres. Este año no lo pudimos hacer con los papás pero sí lo hicimos y filmamos a los chicos para que los papás pudieran compartirlo de esa manera. Si bien no pudieron estar, les mandaron un mensaje, una carta a sus hijos para estar presentes en ese momento. Estas nuevas formas de vincularnos implican un trabajo, una logística, pero si yo te cuento que tuvimos niños de 8 años emocionados al leer las cartas de sus padres, ya está, ¿qué importa cuánto hubo que trabajar para eso?

¿Te gustó la historia de Cynthia? Próximamente compartiremos más experiencias de las comunidades educativas de todo el país en la sección “La escuela en primera persona”.

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