¿Sabías que en muchos países de habla hispana los alumnos les llevan una manzana a las maestras? - Billiken
 

¿Sabías que en muchos países de habla hispana los alumnos les llevan una manzana a las maestras?

En muchos países en los que se habla español, cuando un alumno pretende agradar a su maestra le lleva una manzana. En esta nota, Billiken te cuenta algunas curiosidades al respecto.
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Tal como lo indican Carla Baredes y Pablo Pineau en “La escuela no fue siempre así” (2008), en muchos países en los que se habla español, cuando un alumno pretende agradar a su maestra se suele decir que “le lleva la manzana”. Curiosamente en inglés se suele usar la expresión “apple polisher”, que significa “pulidor de manzana”, para referirse al mismo comportamiento. Así que es muy probable que años atrás llevarle una manzana lustrada y reluciente a la maestra fuera una práctica usual.

¿Cuál es el origen de esta costumbre?

No se sabe a ciencia cierta cuándo y dónde nació la tradición de llevarle una manzana a la maestra. Un gran número de fuentes indican que en la antigüedad se consideró que la manzana representaba la sabiduría, por lo que una manera de devolver el favor de lo que se había aprendido en la escuela era obsequiarle al maestro esa fruta. 

Otras fuentes refieren que ese acto era común tanto en la Antigua Grecia como durante la Edad Media. En aquellas épocas los alumnos no eran niños, sino adultos que iban a aprender y escuchar de los grandes sabios y filósofos. Algunas de esas clases tenían lugar en un espacio abierto, bajo la sombra de un manzano. Era común que un alumno alcanzara la manzana más madura para ofrecérsela al maestro.

Otros opinan que antiguamente los maestros pertenecían a uno de los colectivos peor remunerados, además de que muchos alumnos provenían de familias humildes, y una de las formas para pagar y/o agradecer las clases era llevándoles a los maestros algo de comer, por ejemplo, manzanas.

Las historias alrededor de esta práctica

Hay numerosas historias que hacen referencia a este comportamiento. Algunas cuentan que eran tantas las manzanas que podían llegar a recibir los docentes en un mismo día que se echaban a perder enseguida. En cambio, otros días no recibían ninguna, así que se optó por implementar una organización para que cada día fuese un alumno diferente quien llevase la fruta. De este modo el maestro se aseguraba comer a diario y no representaba ningún perjuicio para las familias más humildes. Actualmente, aunque la práctica ya está muy en desuso, todavía hay países del continente americano que siguen respetando la costumbre de llevar una manzana a los docentes, sobre todo en el “Día del Maestro”.

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