El Desierto del Sahara es uno de esos paisajes que parecen demasiado grandes para entrar en una sola imagen. Y es que, en un punto, lo es, salvo que tomemos una imagen satelital.
Tiene presencia en buena parte del norte africano y su tamaño y su clima hacen que parezca el lugar más árido del planeta. Pero es una región más compleja de lo que parece; cambiante como pocas, es clave para entender cómo funcionan algunos de los grandes procesos ambientales del planeta.
A menudo se lo nombra como si fuera una inmensa superficie de dunas, cuando en realidad el Sahara reúne mesetas rocosas, llanuras de grava, montañas, oasis y salares, además de los sectores arenosos más famosos.
Además, su historia natural muestra que no siempre fue como hoy: el Sahara se volvió árido hace entre dos y tres millones de años, de modo que su paisaje actual es el resultado de cambios climáticos y geológicos que actuaron durante muchísimo tiempo.
Cómo se transformó el Sahara en un gran desierto

Aunque hoy domina la imagen de un ambiente extremadamente seco, la historia del desierto del Sahara incluye períodos distintos, con fases más húmedas y otras más áridas.
Por eso el Sahara suele aparecer como ejemplo cuando se habla de desertificación. La comparación no significa que todo el desierto “avance” igual en todas sus zonas, pero sí sirve para mostrar cómo la degradación del suelo y la falta de agua pueden alterar regiones enteras.
El organismo de las Naciones Unidas que lucha contra la desertificación (UNCCD) advierte que la degradación de las tierras afecta a más de 3.000 millones de personas en el mundo y que hasta el 40% de la superficie terrestre está degradada.
Ese problema tiene incluso una fecha internacional de referencia. Cada 17 de junio se conmemora el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía, impulsado por las Naciones Unidas para llamar la atención sobre un fenómeno que impacta en los suelos, en la producción de alimentos y en la vida de millones de personas.
Qué países abarca el Desierto del Sahara

El Desierto del Sahara ocupa casi todo el norte de África, siendo el desierto cálido más grande del mundo, con una longitud de este a oeste de alrededor de 4.800 kilómetros y una superficie aproximada de 8.6 millones de kilómetros cuadrados.
También atraviesa una gran cantidad de territorios, ya que incluye porciones de Marruecos, Argelia, Túnez, Libia, Egipto, Mauritania, Malí, Níger, Chad y Sudán, además del área del Sahara Occidental.
Un rasgo llamativo es que el Sahara no está "encerrado" tierra adentro. Limita al oeste con el océano Atlántico, al norte con el mar Mediterráneo y al este con el mar Rojo. Ese contacto con masas de agua influye en algunas franjas del desierto, sobre todo en sus bordes occidentales, donde las condiciones pueden ser algo más frescas y húmedas que en el interior
Cuatro datos del Desierto del Sahara que ayudan a entenderlo mejor

- Su nombre viene del árabe: “Sahara” deriva de al-Ṣaḥrāʾ al-Kubrā, que puede traducirse como “el gran desierto”.
- No todo es arena: aunque las dunas son famosas, el Sahara también tiene hamadas o mesetas rocosas, llanuras de grava, montañas, oasis y salinas.
- Es casi tan grande como un país-continente: el Sahara tiene una escala comparable a la del territorio continental de Estados Unidos.
- Su clima extremo no lo vuelve vacío: a pesar de las condiciones duras, allí viven comunidades humanas y especies adaptadas a la sequedad, al calor y a grandes variaciones de temperatura.

