Los faros de Argentina forman una red de señales costeras que ayudó durante décadas a orientar a los navegantes en zonas de bancos de arena, canales complejos y mares difíciles. Muchos están sobre la costa bonaerense, pero también hay ejemplos muy conocidos en Tierra del Fuego, donde el paisaje marítimo toma otra escala.
Además de su función original, varios de esos faros se volvieron parte del patrimonio cultural y turístico del país. De hecho, algunos integran el Sistema de Faros Centenarios, declarado monumento histórico por la Ley 26.650.
Entre los más famosos aparecen el Faro Querandí, el Faro Claromecó, el Faro Recalada a Bahía Blanca, el Faro Punta Mogotes, el Faro Les Eclaireurs y el mítico Faro del Fin del Mundo.
Faros de Argentina en la costa bonaerense

Si hay una provincia donde hay gran presencia de faros, esa es Buenos Aires. El más imponente es el Faro Recalada a Bahía Blanca, en Monte Hermoso: fue inaugurado el 1 de enero de 1906, mide 67 metros y es considerado el más alto de Sudamérica en estructura abierta.
Su escalera supera los 300 escalones y, aunque hoy no se puede ascender por razones de seguridad, sigue guiando a quienes se acercan a Bahía Blanca y a Puerto Belgrano.

Más al este aparece el Faro Claromecó, en el partido de Tres Arroyos, a dos kilómetros de la localidad homónima y cerca de la desembocadura del arroyo Claromecó. Construido en 1921 y librado al servicio en 1922, tiene 54 metros de altura y 278 escalones. Junto con el Querandí, es uno de los más altos de la costa argentina.
El Faro Querandí, por su parte, se levanta dentro de la Reserva Natural Municipal Faro Querandí, al sur de Mar Azul, en el partido de Villa Gesell.

El área protegida supera las 5.700 hectáreas de dunas y pastizales, y el faro forma parte tanto del Sistema de Faros Centenarios como de una reserva natural de la defensa. Allí se puede recorrer el entorno, hacer senderos y observar aves, pero no está permitido subir a la torre.
También en la costa bonaerense, el Faro Punta Mogotes es uno de los símbolos de Mar del Plata. Entró en servicio el 5 de agosto de 1891, mide 35 metros, tiene 154 escalones y su luz se observa desde unos 50 kilómetros.

Se lo puede visitar, aunque no se accede a la parte superior, y en su predio funciona además el Espacio para la Memoria ex ESIM, un sitio recuperado vinculado a la memoria de la última dictadura.
La confusión más famosa entre los faros del fin del mundo

En Tierra del Fuego, el más fotografiado es el Faro Les Eclaireurs, en el Canal Beagle, a unos 20 kilómetros de Ushuaia. Su construcción comenzó en 1918, la obra se completó en 1919 y entró en servicio en 1920.
Se visita en embarcaciones turísticas que salen desde el puerto de Ushuaia, y su torre rojiblanca, rodeada de mar y montañas, se volvió una de las postales clásicas del sur argentino.
Muchas veces se lo llama por error "Faro del Fin del Mundo". En realidad, ese nombre corresponde al Faro de San Juan de Salvamento, construido en 1884 en la Isla de los Estados. Este fue una estación clave para la navegación austral y quedó asociado para siempre a la novela de Julio Verne.
Décadas después, el Museo Marítimo de Ushuaia impulsó trabajos de rescate histórico y una réplica para acercar su historia a los visitantes.