El De Havilland Comet fue un avión que marcó un antes y un después en el transporte aéreo. Su rasgo más importante es que fue el primer avión comercial a reacción en entrar en servicio regular con pasajeros pagos. Eso ocurrió el 2 de mayo de 1952, cuando la aerolínea BOAC inauguró un vuelo entre Londres y Johannesburgo. En comparación con los aviones de hélice de la época, el Comet ofrecía una experiencia mucho más veloz, más suave y también más moderna.
De Havilland Comet: cuándo comenzó a volar y por qué fue tan importante

Aunque su debut comercial llegó en 1952, la historia del De Havilland Comet había empezado antes. El prototipo realizó su primer vuelo el 27 de julio de 1949, en el Reino Unido. Desde ese momento quedó claro que no se trataba de un avión más: su fuselaje presurizado, sus cuatro motores turborreactores integrados en las alas y su diseño aerodinámico lo colocaban muy por delante de otros modelos civiles del momento.
La novedad no era solo técnica. También implicaba una nueva manera de viajar. El Museo de la RAF explica que el Comet podía transportar 36 pasajeros, volar a una velocidad de crucero cercana a los 720 km/h y cubrir unos 4.000 kilómetros sin escalas. Para comienzos de los años cincuenta, esas cifras eran extraordinarias.
Entre los datos principales del De Havilland Comet se destacan:
- Primer vuelo: 27 de julio de 1949.
- Entrada en servicio comercial: 2 de mayo de 1952, con BOAC.
- Producción total: 114 unidades, entre prototipos y versiones de serie.
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De Havilland Comet: qué servicio brindó y cuáles eran sus dimensiones
El De Havilland Comet fue pensado para rutas internacionales de pasajeros. Su primera etapa de operaciones estuvo ligada a BOAC, aunque después también fue utilizado por otras compañías y por organismos militares. En sus primeras versiones, cubría trayectos de larga distancia con escalas, y más adelante aparecieron variantes mejoradas como el Comet 4, que permitió reanudar la carrera comercial del modelo a fines de los años cincuenta.
En cuanto a sus dimensiones, tenía una longitud cercana a los 29 metros y una envergadura de unos 35 metros en las primeras versiones, mientras que las variantes posteriores fueron de mayor tamaño. Más allá de los números exactos según cada versión, el avión llamó la atención por su silueta limpia y elegante, muy distinta de la de los grandes modelos a hélice que todavía dominaban los aeropuertos.
Otra de sus curiosidades es que, durante mucho tiempo, se repitió la idea de que los accidentes del modelo se debieron a sus “ventanas cuadradas”. Sin embargo, las investigaciones históricas y técnicas muestran que el problema central estuvo en la fatiga del metal y en zonas específicas del fuselaje sometidas a fuertes concentraciones de tensión, especialmente alrededor de ciertos recortes estructurales. Ese hallazgo fue decisivo para toda la industria aeronáutica posterior.
De Havilland Comet: los accidentes, el rediseño y su salida de servicio

La trayectoria del De Havilland Comet tuvo un costado muy innovador, pero también uno dramático. Entre 1953 y 1954 varias aeronaves sufrieron accidentes graves, y las investigaciones concluyeron que existían fallas estructurales relacionadas con la presurización repetida del fuselaje. Como consecuencia, toda la flota fue retirada temporalmente y el avión debió ser profundamente rediseñado.
Ese proceso no terminó con la historia del modelo. Al contrario: permitió desarrollar versiones más seguras y robustas. Los vuelos comerciales del Comet se retomaron en 1958 con el Comet 4, que volvió a operar en rutas internacionales y logró mantenerse en servicio comercial hasta 1981. Algunas versiones militares y adaptadas siguieron activas más tiempo, y la retirada definitiva de la familia Comet llegó mucho después, con ejemplares derivados que permanecieron operativos hasta la década de 1990.
De Havilland Comet: cómo se conserva en la actualidad
Hoy el De Havilland Comet ya no vuela en servicios comerciales, pero su valor histórico sigue siendo enorme. Distintos ejemplares se conservan en museos. El más importante entre los primeros modelos completos es un Comet 1XB preservado en el Royal Air Force Museum Midlands, mientras que también sobreviven otras secciones restauradas en instituciones aeronáuticas británicas.
Eso explica por qué el Comet sigue despertando interés. Fue un avión pionero, abrió una nueva etapa en la aviación civil y, al mismo tiempo, dejó lecciones técnicas fundamentales. Su historia combina éxito, riesgo, innovación y aprendizaje. Por eso, cuando se habla del origen de los jets de pasajeros, el De Havilland Comet ocupa siempre un lugar central.
