Ubicada en el suroccidente de Colombia, Popayán es la capital del departamento del Cauca y una ciudad de fuerte identidad histórica, cultural y religiosa. Se la conoce como la Ciudad Blanca por la uniformidad cromática de muchas de sus construcciones del centro histórico. Hoy conserva ese perfil colonial, pero su trayectoria quedó atravesada por un hecho decisivo: el terremoto del 31 de marzo de 1983, que estuvo cerca de borrar del mapa siglos de historia urbana.
Popayán: dónde está, cuándo se fundó y cómo creció

Popayán está en el valle de Pubenza, a 1.760 metros sobre el nivel del mar, en una zona andina del suroeste colombiano. La alcaldía local señala que su fundación se realizó el 13 de enero de 1537, cuando se estableció la nueva villa conservando el nombre indígena de Popayán. Desde entonces, la ciudad fue creciendo como un centro político, religioso y comercial muy importante en la historia de Colombia.
Con el paso del tiempo, Popayán se consolidó como una ciudad de gran peso cultural. Su arquitectura colonial, sus iglesias, sus plazas y su tradición universitaria ayudaron a darle una identidad muy marcada. En la actualidad, la alcaldía estima una población urbana de alrededor de 350.000 habitantes, mientras que también la ciudad cuenta con reconocimiento internacional por su gastronomía dentro de la Red de Ciudades Creativas de la UNESCO.
Entre los datos más importantes de la ciudad se destacan:
- Fundación: 13 de enero de 1537.
- Altitud: 1.760 metros sobre el nivel del mar.
- Reconocimiento internacional: ciudad creativa de la gastronomía de la UNESCO.
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Popayán: por qué el terremoto de 1983 casi la hizo desaparecer
La mañana del 31 de marzo de 1983, en pleno Jueves Santo, un terremoto sacudió a Popayán. El sismo tuvo una magnitud de 5,5 y una intensidad de VIII en la escala de Mercalli. Aunque no fue uno de los más altos del continente en magnitud, resultó especialmente destructivo por su escasa profundidad y por la vulnerabilidad de muchas construcciones históricas. Duró cerca de 18 segundos, pero ese tiempo alcanzó para causar una devastación enorme.
El saldo fue dramático: murieron 300 personas, más de 10.000 quedaron sin techo y amplias zonas del centro histórico sufrieron daños severos. Iglesias, edificios públicos, viviendas antiguas y conjuntos residenciales quedaron destruidos o muy afectados. Como el terremoto ocurrió durante la Semana Santa, varios templos estaban llenos de personas, lo que agravó las consecuencias humanas de la tragedia.
Popayán: cómo fue la recuperación de la ciudad

Después del desastre, Popayán inició un largo proceso de reconstrucción. Las tareas de rescate comenzaron de inmediato con la participación de la Cruz Roja, bomberos, fuerzas de seguridad, personal médico y ayuda llegada desde distintas regiones de Colombia y del exterior. La ciudad pudo recuperarse en unos cinco años en lo esencial, aunque varias edificaciones patrimoniales tardaron más tiempo en restaurarse por completo.
Esa recuperación no fue solo material. El terremoto de 1983 también dejó una enseñanza clave para el país: mostró con claridad la necesidad de aplicar normas de construcción sismorresistente. De hecho, el episodio fue un antecedente importante para fortalecer la regulación colombiana en materia de riesgo sísmico.
Gracias a ese esfuerzo, Popayán pudo conservar buena parte de su carácter histórico. Hoy sigue siendo reconocida por su centro colonial, sus procesiones de Semana Santa, su cocina tradicional y su vida cultural. La ciudad también mantiene un fuerte atractivo turístico, con espacios patrimoniales, plazas, iglesias y recorridos a pie por el casco histórico.
Popayán hoy y sus mayores curiosidades
En la actualidad, Popayán combina memoria histórica y vida urbana activa. Una de sus mayores curiosidades es que, pese a haber sufrido uno de los terremotos más recordados de Colombia, logró reconstruir su imagen histórica y seguir siendo identificada como la Ciudad Blanca. Otra es su proyección cultural: además de su patrimonio arquitectónico, la UNESCO la reconoce por su tradición gastronómica.
Visitar Popayán hoy permite entender esa doble dimensión. Por un lado, aparece la ciudad colonial de iglesias y fachadas blancas. Por otro, está la ciudad que debió rehacerse después de 1983 y que convirtió esa tragedia en parte de su identidad histórica. Esa combinación explica por qué sigue siendo uno de los lugares más singulares de Colombia.
