Luis Agote fue uno de los médicos argentinos que dejaron una marca profunda en la historia de la medicina. En su caso, se trató de un método innovador: la aplicación exitosa de un método que evitó la coagulación de la sangre fuera del cuerpo y volvió mucho más segura la transfusión sanguínea.
Ese paso cambió la atención médica en todo el mundo y abrió el camino para salvar incontables vidas en cirugías, accidentes, partos y tratamientos de enfermedades.
¿Quién fue Luis Agote?
Luis Agote nació en Buenos Aires en 1868. Hizo sus estudios secundarios en el actual Colegio Nacional de Buenos Aires e ingresó a la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires en 1887. Se recibió de médico en 1893, con una tesis sobre hepatitis supurada, y muy pronto comenzó a trabajar tanto en asistencia hospitalaria como en investigación y docencia.
A lo largo de su carrera trabajó en el Hospital Rawson, donde llegó a ocupar cargos de gran responsabilidad, y también fue profesor universitario. En 1914 fundó allí el Instituto Modelo de Clínica Médica, un espacio desde el que impulsó investigación, enseñanza y atención a pacientes. Fue en ese ámbito donde desarrolló el aporte que lo convertiría en una figura central de la medicina argentina y mundial.
¿Qué es una transfusión sanguínea?

Para entender la importancia del método aplicado por Luis Agote, primero hay que entender que una transfusión sanguínea es un procedimiento médico mediante el cual una persona recibe sangre o componentes de la sangre a través de una vena.
Hoy puede parecer algo habitual, pero desde que comenzaron a aplicarse las primeras transfusiones en el siglo XIX, el mecanismo no era para nada seguro. Quien donaba de manera obligada o voluntaria quedaba expuesto a enfermedades y contagios, y los mismo con el que recibía la transfusión, que podía no tolerar el tipo sanguíneo o no recibir bien el material ajeno.
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Sin embargo, el gran problema era otro: que la sangre se coagulaba rápidamente cuando salía del cuerpo y entraba en contacto con el aire. Por eso, durante mucho tiempo las transfusiones debían hacerse de manera directa, casi de inmediato, conectando al donante con el receptor, en un procedimiento complejo, incierto y difícil de controlar.
El aporte clave de Luis Agote
El gran aporte de Luis Agote fue encontrar una manera eficaz de evitar esa coagulación. La clave estuvo en el uso de citrato de sodio, una sustancia que actuaba como anticoagulante y mantenía la sangre en estado líquido fuera del cuerpo.

El 9 de noviembre de 1914, en el Hospital Rawson de Buenos Aires, Agote llevó adelante con éxito una transfusión usando sangre tratada con citrato de sodio. La propia Biblioteca de la Facultad de Medicina de la UBA conserva el registro de aquella experiencia como la "primera transfusión efectuada en el mundo empleando el citrato de sodio, anticoagulante de la sangre, por el método del Profesor Doctor Luis Agote".
Un enfermo, que había perdido grandes cantidades de sangre, fue quien recibió 300 centímetros cúbicos donados previamente por un trabajador de la institución. Tres días después su salud estaba restaurada y fue dado de alta, algo que no solía ocurrir con quienes habían recibido una transfusión.
El impacto de la primera transfusión exitosa
Lo que consiguió Luis Agote no fue "inventar" la transfusión, porque ese método existía desde antes. Su mérito fue resolver uno de los obstáculos más graves que impedían que la técnica se expandiera: la coagulación fuera del cuerpo.
Al hacerlo, volvió posible el almacenamiento de sangre y sentó una base indispensable para el desarrollo posterior de los bancos de sangre.
Ese avance tuvo una repercusión enorme. Fuentes oficiales de la Argentina señalan que el método fue adoptado en Europa y en Estados Unidos durante la Primera Guerra Mundial, cuando la necesidad de transfusiones era urgente por la enorme cantidad de heridos.
También ayudó a impulsar otras prácticas, como la separación de componentes sanguíneos, algo fundamental en la medicina actual.
La importancia de Luis Agote fue tan grande que en Argentina el 9 de noviembre se conmemora el Día Nacional del Donante Voluntario de Sangre en recuerdo de aquella primera transfusión realizada en 1914. La fecha funciona, además, como una forma de reconocer no solo su aporte científico, sino también el valor social de donar sangre.
