Para el Día de la Tierra compartimos un cuento para trabajar con los más chiquitos: “Día y noche” - Billiken
 

Para el Día de la Tierra compartimos un cuento para trabajar con los más chiquitos: “Día y noche”

Billiken te acerca una historia ideal para conocer más en profundidad nuestro planeta Tierra y así tener mejores herramientas para cuidarlo y protegerlo. Un cuento pensado para trabajar en el aula. También disponible en PDF para descargar.
Por Ariela Kreimer

–¡Buen día...! –dijo la mamá.

Lucas abrió un ojo, después el otro, después los dos... ¡Qué difícil es salir de la cama cuando hace frío! Enseguida reparó en que su cuarto estaba muy oscuro.

–¿Ya es la hora de ir al Jardín? –preguntó Lucas.

–Sí –le respondió la mamá–. Vamos, que se hace tarde.

Ilustración: Silvana Benaghi

En la calle todavía estaban prendidas las luces del alumbrado público y los carteles publicitarios. Los autos circulaban con los faroles encendidos.

De a poquito fue amaneciendo y la ciudad se tiñó de color rosado.

–¿Por qué todavía es de noche? –preguntó Lucas.

–Porque es invierno. El 21 de junio es el día más corto del año.

–Sí, ya sé, ¿pero por qué...?

Ilustración: Silvana Benaghi

–Es un poco complicado, pero voy a tratar de explicarte. ¿Vos sabés por qué existen el día y la noche? –preguntó la mamá.

–Sí, porque sale el Sol y se hace de día. El Sol se va y se hace de noche. ¡No es porque sale la Luna!

–Bien. Eso que decís es el “movimiento aparente del Sol”. Parece que el Sol sale y parece que el Sol se esconde.

Ya era completamente de día y todavía tenían unos minutos. Fueron a la plaza y la mamá hizo unos dibujitos en el piso con una piedra.

–El movimiento aparente del Sol es así –dijo la mamá, al tiempo que dibujaba en el piso con una piedrita roja–. Esta es la Tierra. Nosotros estamos acá. El Sol sale por el Este y se pone por el Oeste.

Ilustración: Silvana Benaghi

–Pero, en realidad, el día y la noche existen porque la Tierra gira sobre sí misma. Mientras gira, una cara está frente al Sol y la otra no. En la cara que está frente al Sol es de día. Del otro lado del mundo es de noche.

–En algún lado escuché que “el otro lado del mundo” tiene un nombre...

–Sí, se llama antípoda. La antípoda de la Argentina es la China. En este mismo momento, cuando vos estás por entrar al Jardín, los niños de China se están por acostar.

Ilustración: Silvana Benaghi

–¿Pero por qué en invierno los días son más cortos y en verano, más largos? –insistió Lucas.

–Ya vamos a llegar a eso –intentó calmarlo la mamá–. Cuando decimos que la Tierra gira sobre sí misma, la imaginamos como una pelota que gira así.

Ilustración: Silvana Benaghi

–Al mismo tiempo, la Tierra da una vuelta alrededor del Sol. Durante ese viaje se suceden las estaciones: el verano, el otoño, el invierno y la primavera. Debido a la inclinación de la Tierra, en verano los rayos dan directamente y durante más horas, y los días son largos y calurosos. En el invierno los rayos llegan inclinados y durante poco tiempo. Por eso los días son cortos y fríos.

Ilustración: Silvana Benaghi

–Ya entiendo –dijo Lucas–. Seguro que mi amigo chino no se está yendo a dormir: debe estar disfrutando de un lindo atardecer de verano.

Ilustración: Silvana Benaghi

FIN

(Publicado en la edición 177 de La Valijita de Billiken)

    Vínculo copiado al portapapeles.

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