El Bañado La Estrella es uno de esos lugares que sorprenden por escala y por diversidad. En épocas de mayor crecida alcanza casi 400.000 hectáreas, lo que lo ubica como el segundo humedal más grande de Argentina y el tercero de Sudamérica.
Está en el corazón del Gran Chaco, a unos 300 kilómetros de la ciudad de Formosa, y se extiende en una diagonal paralela al río Pilcomayo.
Su paisaje no permanece igual todo el año. A veces predominan los espejos de agua; en otros momentos, emergen más claramente los pastizales, los palmares y los troncos secos cubiertos de enredaderas.
Además de su valor escénico, el humedal cumple una función ambiental decisiva: forma parte del Sistema Provincial de Áreas Naturales Protegidas de Formosa y fue elegido en 2019 como una de las Siete Maravillas Naturales de la Argentina, un reconocimiento que ayudó a darle mayor visibilidad turística y ambiental.
¿Cómo es el paisaje del Bañado La Estrella?

Uno de los rasgos más llamativos del Bañado La Estrella son los champales, una formación vegetal muy particular del lugar. Se trata de troncos secos cubiertos por enredaderas verdes, que forman siluetas, laberintos y senderos de gran impacto visual. Esa imagen, poco común en otros humedales, es una de las marcas más reconocibles del sitio.
La vegetación del bañado también incluye camalotes, algas, nenúfares, palmeras caranday, algarrobos, quebrachos colorados y blancos, vinales y palo santo. Buena parte de esas plantas convive con el agua o depende de ella, de modo que el humedal funciona como un sistema vivo en permanente transformación.
La fauna es otro de sus grandes tesoros. Allí habitan yacarés, curiyúes, carpinchos, ciervos, lobitos de río, osos hormigueros y aguará guazú, además de una gran cantidad de peces. Pero el grupo más destacado es el de las aves: un relevamiento de Aves Argentinas registró 220 especies y remarcó la importancia del bañado como sitio AICA, es decir, un área clave para la conservación de las aves.
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Un territorio de múltiples lenguas
El Bañado La Estrella no es solo un paisaje natural. En sus orillas viven comunidades criollas y originarias que le dan al territorio una dimensión cultural muy fuerte. En esa zona todavía se escuchan lenguas como pilagá, wichí, qom, además de guaraní y nivaclé, lo que convierte al humedal en un espacio multicultural poco común dentro del mapa argentino.
Quien llega se encuentra con otra relación con el territorio, más vinculada a los ritmos del agua, al trabajo rural y a la vida en parajes aislados. En Fortín La Soledad, por ejemplo, viven alrededor de 80 familias dedicadas a la crianza de vacas, cerdos, cabras, ovejas y el cultivo de huertas.
Qué se puede hacer al visitar el Bañado La Estrella

El bañado puede recorrerse de varias maneras, según el tiempo disponible y el tipo de experiencia que se busque. Entre las opciones más conocidas están:
- Navegar por sus aguas, una de las mejores formas de ver de cerca los champales y los reflejos del humedal.
- Hacer avistaje de aves y safaris fotográficos, aprovechando la enorme diversidad de fauna.
- Visitar El Vertedero, a 45 kilómetros de Las Lomitas, el acceso más sencillo y uno de los sectores más fotografiados.
- Llegar hasta Fortín La Soledad, una zona más agreste, con camino de tierra y contacto directo con el paisaje y la vida local.
Las dos localidades más usadas como base para conocerlo son Las Lomitas e Ingeniero Guillermo N. Juárez, aunque también existen excursiones de día completo desde la ciudad de Formosa. La Ruta Provincial 28, asfaltada y montada sobre un viaducto de 900 metros, permite atravesar una parte del humedal y llegar a varios de sus sectores más visitados.