Ver a un gecko avanzar por una pared vertical o desplazarse boca abajo por un techo parece desafiar la gravedad. Sin embargo, no todas las lagartijas tienen esta habilidad. Muchas especies de geckos tienen en sus patas un extraordinario sistema de adhesión formado por estructuras microscópicas.
El secreto no está en una sustancia pegajosa ni en pequeñas ventosas. La zona inferior de sus dedos presenta almohadillas organizadas en láminas llamadas lamelas, cubiertas por diminutos pelos conocidos como setas. Cada seta se ramifica, a su vez, en terminaciones todavía menores llamadas espátulas.
¿Cómo logran las lagartijas que caminan por paredes adherirse?

Cuando esas diminutas espátulas se acercan muchísimo a una superficie aparecen fuerzas de atracción entre sus moléculas y las del material. Entre ellas se encuentran las llamadas fuerzas de van der Waals. Individualmente son muy débiles, pero al actuar en enormes cantidades pueden sostener el peso del animal. Un estudio publicado en 2002 en Proceedings of the National Academy of Sciences aportó evidencia experimental directa de este mecanismo.
Investigadores de la Universidad de California en Berkeley señalaron que un gecko puede tener hasta unas 500.000 setas por pie, y que cada una puede dividirse en cientos de espátulas. El resultado es una enorme superficie de contacto a escala microscópica.
Este particular sistema incluye:
- Lamelas: pliegues presentes debajo de los dedos.
- Setas: pelos microscópicos que multiplican los puntos de contacto.
- Espátulas: terminaciones nanométricas de las setas.
- Dedos móviles: permiten controlar cuándo adherirse y cuándo soltarse.
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¿Cómo consiguen despegar las patas?

Si la adhesión fuera permanente, caminar sería imposible. Los geckos pueden modificar el ángulo de las setas y la posición de los dedos para reducir rápidamente el contacto. El movimiento se parece, en cierta manera, a despegar una cinta desde uno de sus extremos. Así alternan entre adherirse y soltarse durante cada paso.
El mecanismo funciona incluso sobre superficies muy lisas, como el vidrio, y no necesita producir una sustancia adhesiva. Además, este sistema inspiró investigaciones para desarrollar materiales reutilizables capaces de imitar las patas de los geckos.
La evolución de esta capacidad también ofrece pistas interesantes. Una investigación difundida por la agencia SINC estudió al pequeño Gonatodes humeralis y mostró cómo cambios relativamente modestos en los pelos de sus almohadillas pueden proporcionar una importante ventaja para escalar superficies resbaladizas y acceder a lugares que otros geckos no alcanzan.
Así, las lagartijas que caminan por paredes no desafían las leyes de la física. Todo lo contrario: aprovechan fuerzas extremadamente pequeñas que, multiplicadas millones de veces gracias a una sorprendente arquitectura microscópica, logran vencer el peso de su cuerpo.
