Cuando se habla de dinosaurios gigantes, los saurópodos —aquellos de cuello y cola largos— suelen encabezar la lista. Sin embargo, entre todos ellos hay uno que sobresale de manera extraordinaria: el Patagotitan mayorum, descubierto en la provincia de Chubut y considerado el mayor animal terrestre conocido hasta el momento.
El hallazgo de sus restos fue anunciado en 2014 y, tras años de investigación, la especie fue oficialmente nombrada en 2017 como Patagotitan mayorum.
Su nombre significa "titán de la Patagonia", en referencia tanto a su tamaño como al lugar donde vivió hace unos 100 millones de años, durante el período Cretácico. "Mayorum", como cuentan desde el CONICET, hace honor a la familia Mayo, los pobladores de la zona que dieron aviso al Museo y prestaron su campo para las excavaciones.
¿Qué hace único al Patagotitan mayorum?

El Patagotitan pertenece al grupo de los titanosaurios, dinosaurios herbívoros que dominaron amplias regiones del planeta en el Cretácico. Pero sus dimensiones lo colocan en un nivel aparte.
Las estimaciones indican que podía medir alrededor de 40 metros de largo —incluso más según algunos cálculos— y tener un cuello de 12 metros. En cuanto a su peso, los estudios sugieren que habría oscilado entre 50 y más de 70 toneladas, dependiendo del método utilizado para calcular su masa corporal. El equivalente a su peso serían 10 elefantes africanos.

Los primeros restos fósiles de este coloso aparecieron en la Formación Cerro Barcino, en el centro de la Patagonia argentina. Algunas de las características que más llamaron la atención de los paleontólogos fueron:
- Un cuello robusto y ancho en su base, que le daba una apariencia imponente.
- Extremidades relativamente más cortas que las de otros saurópodos gigantes.
- Un húmero (hueso del brazo) que medía más de un metro y medio de longitud.
El animal terrestre más grande de la historia en su ambiente natural
Hace entre 95 y 102 millones de años, la región que hoy conocemos como Patagonia era muy distinta. El clima era más cálido y abundaban los bosques y llanuras atravesadas por ríos. En ese entorno, el Patagotitan encontraba suficiente vegetación para sostener su enorme cuerpo.
Su largo cuello le permitía alimentarse sin desplazarse demasiado, alcanzando distintas alturas de los árboles y reduciendo el gasto de energía. Este detalle era clave para un animal de semejante tamaño, que probablemente debía pasar gran parte del día comiendo.

En cuanto a depredadores, un adulto de Patagotitan difícilmente tuviera enemigos naturales. Incluso compartía territorio con grandes carnívoros como el Giganotosaurus carolinii, que medía cerca de 12 metros de largo. Aunque impresionante, este cazador resultaba pequeño frente a un titán de varias decenas de toneladas.
El descubrimiento del Patagotitan amplió el conocimiento sobre los dinosaurios gigantes, pero también hizo de Argentina uno de los territorios más importantes del mundo en términos paleontológicos. Quién sabe cuántos dinosaurios queden por descubrir en estas tierras.
Imagen de portada: CONICET.
