¿Por qué el color azul es tan raro en la naturaleza? - Billiken
 

¿Por qué el color azul es tan raro en la naturaleza?

¿Por qué el color azul es tan raro en la naturaleza?
El cielo y el océano ocupan enormes superficies azules, pero este color es poco frecuente en animales, plantas y minerales. La explicación combina química, luz y estructuras microscópicas.
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El color azul en la naturaleza plantea una aparente contradicción. Al mirar hacia arriba, el cielo suele verse azul; y al observar el mar, también domina esa tonalidad. Sin embargo, entre los seres vivos resulta mucho más difícil encontrar el color azul.

Buena parte de los animales azules no fabrica un pigmento de ese color. En cambio, aprovecha pequeñas estructuras capaces de modificar la luz. En las plantas, obtener pétalos azules también requiere una combinación química poco frecuente.

¿Por qué el cielo y el océano se ven azules?

El cielo no contiene un pigmento azul. La luz del Sol parece blanca, pero está formada por distintos colores. Cuando atraviesa la atmósfera, choca con moléculas y partículas que dispersan las ondas más cortas, como las azules, con mayor intensidad. Por eso, la luz azul parece llegar desde todas las direcciones.

En el océano ocurre otro fenómeno. El agua absorbe con mayor facilidad los colores correspondientes a la zona roja del espectro luminoso y deja visibles principalmente las tonalidades azules. La presencia de sedimentos, algas y otras partículas puede hacer que el agua también se vea verde, marrón o rojiza.

Por lo tanto, la enorme "cantidad" de azul que se observa en el cielo y el mar no significa que existan allí abundantes pigmentos de ese color.

El color azul en los animales: una ilusión creada por la luz

Los colores de los animales pueden surgir de pigmentos o de pequeñas estructuras físicas. Los pigmentos son sustancias que absorben algunas longitudes de onda y reflejan otras. La melanina, por ejemplo, produce tonos marrones, negros y rojizos.

La mayoría de los animales no puede fabricar pigmentos azules. Por eso, muchas aves, mariposas, peces y reptiles producen este color mediante un mecanismo conocido como coloración estructural. Sus plumas, escamas o alas tienen estructuras microscópicas que reflejan principalmente la luz azul.

mariposa de color azul

Un ejemplo conocido es la mariposa Morpho. Sus alas tienen pigmentación marrón, pero están cubiertas por escamas con diminutos surcos que dispersan la luz y reflejan los tonos azules. Si esas estructuras se dañaran, el azul brillante desaparecería y quedaría visible el color marrón de fondo.

Un proceso semejante ocurre en algunas aves. Sus plumas contienen pequeñas cavidades de aire y queratina que desvían la luz. El resultado es un azul intenso que puede cambiar según el ángulo desde el cual se lo observa.

Y los pigmentos azules verdaderos, ¿existen? Sí, pero son poco frecuentes. Algunos animales marinos, como ciertas estrellas de mar, se encuentran entre las pocas especies que producen sustancias capaces de generar ese color directamente.

¿Por qué hay tan pocas flores azules?

¿Por qué el color azul es tan raro en la naturaleza?

El azul también es poco común entre las flores. Según el Jardín Botánico de la Universidad de California en Berkeley, menos del 10% de las flores son azules o tienen tonalidades cercanas a este color.

Las plantas utilizan principalmente unos pigmentos llamados antocianinas, que suelen generar tonos rojos, violetas y púrpuras. Para que una flor se vea azul, esas sustancias deben combinarse con condiciones químicas muy precisas, como:

  • Un determinado nivel de acidez o alcalinidad dentro de sus células,
  • La presencia de otros compuestos vegetales,
  • La interacción con metales como aluminio, hierro o magnesio.

Estas tonalidades pueden ofrecer una ventaja: las abejas y otros insectos perciben muy bien el azul, por lo que ciertas flores lo utilizan para atraer polinizadores.

¿También existen minerales naturalmente azules?

Algunos minerales sí presentan un azul auténtico gracias a su composición química y su estructura cristalina. El lapislázuli, por ejemplo, contiene partículas formadas por átomos de azufre que interactúan con la luz y producen su característico tono ultramarino.

Durante siglos, obtener pigmentos azules para pintar fue una tarea costosa y compleja. Incluso algunos tonos creados en laboratorios necesitaron combinaciones muy precisas de elementos. El azul cerúleo, popularizado entre los pintores durante el siglo XIX, se consiguió mediante compuestos que incluyen cobalto y otros elementos.

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