Crianza 2.0: la literatura infantil y la importancia de leer con niños y niñas - Billiken
 

Crianza 2.0: la literatura infantil y la importancia de leer con niños y niñas

Crianza 2.0 la literatura infantil y la importancia de leer con los niños
Crianza 2.0 es una serie de entrevistas de Billiken que, a través de la voz de profesionales, busca echar luz sobre algunos de los temas que más preocupan a familias y docentes. En esta ocasión, hablamos con la docente y escritora infantojuvenil Margarita Mainé sobre la importancia de la literatura infantil.
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Pocas escenas, por no decir ninguna, hay más emocionantes que sentarse a leer con niños y niñas. Ya sea en el espacio del aula, frente a muchas miradas expectantes, o en la casa, minutos antes del sueño, lo cierto es que el momento dedicado a la literatura infantil es uno de los más sagrados.

Como sucede con otros temas, este también puede generar algunas dudas entre padres, madres, maestros y maestras: ¿Qué le aporta la lectura a los más chicos? ¿Hay temas que sean difíciles de abordar? ¿Es mejor leer en voz alta? Para responder estas y más preguntas, desde Billiken conversamos con la docente y escritora infantojuvenil Margarita Mainé.

Lo que aprendemos gracias a la literatura infantil

Para Margarita Mainé, la literatura -así sola, como suena- es de por sí muy importante. Pero más aún lo es la literatura infantil porque tiene un destinatario muy especial: los niños, que "son lo más importante [...]. Si traes un niño al mundo es para hacerte cargo [...], que no es solo darle de comer, sino darle de comer al alma también. Creo que la literatura aporta a eso", cuenta Mainé.

Así, como detalla la escritora, la literatura infantil enriquece al mismo tiempo la vida del adulto que acerca o facilita el libro y del niño que accede a él. Además, "le da al niño un montón de puntos de vista, un montón de vocabulario, un montón de experiencias".

Muchas veces, los cuentos y novelas que están pensados para la infancia ayudan a que los niños conozcan temas considerados difíciles, como puede ser la muerte, y que se habilite una conversación con ese padre, madre o maestro/a, que de otra manera quizás no hubiera sucedido.

Y, además de ser una experiencia vital y de abrir el diálogo, la literatura no enseña lo que es la empatía. Ya sea que leamos sobre la vida de un astronauta, de una princesa guerrera o de un animalito en el bosque, toda historia nos ayuda a entender qué le está pasando al otro, a ponernos en su lugar y a conocer otros mundos.

¿Hay literatura infantil "chatarra"?

Mainé explica que los libros son para todos, en todo sentido, y que la literatura infantil no tiene que seguir un "deber ser"; por ejemplo, solo divertir o siempre tener una moraleja al final. Cuanta más variedad conozca el adulto, mejor, porque de esa forma va a poder acercar mejores historias de acuerdo a su pequeño público.

Y, como hay libros de toda índole, Mainé aclara que "en el respeto al niño se traduce el tipo de literatura infantil que vos hacés. Hay mucha literatura infantil que se hace en las oficinas por gente que no sabe de literatura ni sabe de niños. Entonces pone colores fuertes, texturas y un montón de cosas para atraer a la niños", en vez de cuidar y respetar a ese público. Por eso, sí: hay literatura infantil chatarra.

Sentarse a leer con los más pequeños

Crianza 2.0: la literatura infantil y la importancia de leer con los más chicos

"Es importante sentarse con los niños a todo, ¿no? A jugar, a comer, a charlar, a caminar por la calle y ver las hojas del otoño. El tiempo para los niños para mí es básico", cuenta Mainé, y agrega que "el hecho de leerles a la noche a mí me parece que es un placer que no nos podemos perder ni los niños ni los padres". En sus palabras, ese momento compartido es un "intercambio de almas":

"Yo no lo creo como una obligación de los padres. Cuando hay padres en las reuniones a las que voy o en los encuentros en las escuelas, siempre les digo: 'No se pierdan ustedes ese ratito'. No es solamente que uno le está ofreciendo al niño, sino uno mismo se está nutriendo al respecto de un rato sentarnos a leer. Para el niño es muy importante. Yo creo que es uno de los recuerdos que te quedan de por vida, ¿no?".

Sin embargo, muchas veces la vida cotidiana puede llevarse puesto ese momento. ¿Cómo dedicarle tiempo de lectura a nuestros hijos o hijas si en el medio están el trabajo, las tareas de la casa y la preparación de la vianda para el día siguiente? Mejor, leerla a Mainé: "Realmente ese parar unos 15, 20 minutos y leer te hace sentirte muy distinto al respecto de lo que es la crianza".

Consejos para maestros: cómo fomentar la lectura en el aula

Para Margarita Mainé, lo fundamental es que exista una buena variedad de libros y que sean bien elegidos. También, en lo posible, contar con un bibliotecario o bibliotecaria que pueda hacer de guía según los intereses o inquietudes de los niños y que abra las puertas de la biblioteca en los recreos.

Pero hay muchas otras formas de incentivar la lectura en los niños y niñas. Algunas, como mencionamos más arriba, también involucran a las familias:

  • Que los libros estén a la mano de los niños, ya sea en bibliotecas a su altura, en la alfombra o sobre la mesa;
  • Que los libros sean renovables, es decir que aparezcan nuevos de vez en cuando;
  • Como docente (y también como padre o madre) recurrir a la literatura para explicar situaciones o problemas que aparezcan en el aula (y en la casa);
  • Dibujar al final de la historia, o hablar sobre ella;
  • No dibujar al final de la historia, o no forzar la reflexión sobre ella, porque la literatura también está para dejarla ser;
  • En las reuniones de familias y docentes, mientras se espera para comenzar, dejar sobre una mesa común varios libros infantiles para que padres y madres puedan conocer distintas historias;
  • Empezar esas reuniones de familias y docentes con la lectura de un cuento, para "abrir el mundo de la literatura infantil a adultos que no han tenido contacto con ella", como cuenta Mainé;
  • La lectura en voz alta.

Leer en voz alta: ¡Hay que animarse a narrar!

"Cuando narrás un cuento mirás a los ojos a los niños, podés palpar cuando están enganchados, cuando están asustados, cuando están distraídos y con tu voz, con tu gesto, los vas enganchando para que vuelvan. Es muy lindo lo que se genera en la narración. Las maestras cada vez se animan menos a narrar y es una pena porque la verdad es que la narración tiene otro recursos y otra riqueza", cuenta Mainé a Billiken.

Pero atenti: animarse a narrar es una acción que también vale para madres y padres. Retomando las palabras de Mainé, compartir ese momento con un niño, sea un hijo, sobrino o alumno, es algo que ninguno de los dos olvida.


Producción: Natalia Sivina y Euhen Matarozzo.

Filmmakers: Candela Petech y Ramiro Palais.

Edición: Candela Petech.

    Vínculo copiado al portapapeles.

    3/9

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