¿Por qué hay nieve en algunas montañas incluso durante el verano? - Billiken
 

¿Por qué hay nieve en algunas montañas incluso durante el verano?

A miles de metros de altura, el aire se enfría y la nieve puede acumularse más rápido de lo que se derrite. Pero la altitud no es el único factor que mantiene blancas a algunas cumbres.
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En pleno verano, una misma postal puede mostrar un valle verde y, varios kilómetros más arriba, la cima de una montaña completamente blanca. A primera vista parece extraño: si las cumbres están un poco más cerca del Sol, ¿no deberían ser más cálidas?

En realidad, esa pequeña diferencia de distancia respecto del Sol prácticamente no influye. Lo importante ocurre dentro de la atmósfera terrestre. A medida que ascendemos, la presión disminuye, el aire se expande y su temperatura tiende a bajar. Por eso, en algunas de las montañas más altas del planeta puede conservarse nieve incluso cuando abajo hace calor.

¿Por qué hace más frío y hay nieve en las montañas?

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La mayor parte de los fenómenos meteorológicos sucede en la troposfera, la capa más baja de la atmósfera. Allí, en términos generales, la temperatura disminuye a medida que aumenta la altura. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) explica que este descenso es una característica propia de esta capa atmosférica.

Cuando una masa de aire asciende por una montaña encuentra una presión cada vez menor. Entonces se expande y se enfría. Meteored señala que, como referencia, la temperatura atmosférica disminuye en promedio alrededor de 6,5 °C por cada 1.000 metros de altura, aunque el valor real puede variar según las condiciones de humedad y del tiempo.

Así, mientras una ciudad situada al pie de una cordillera puede atravesar un día caluroso, varios miles de metros más arriba la temperatura puede mantenerse cerca o por debajo de los 0 °C.

¿Cómo logra sobrevivir la nieve en las montañas durante el verano?

Que haga frío en las alturas explica parte del fenómeno, pero no todo. Para que la nieve en las montañas permanezca durante meses también importa cuánto se acumula durante el invierno y cuánto logra derretirse después.

En las zonas suficientemente elevadas, las nevadas pueden depositar grandes cantidades de nieve. Si durante los meses cálidos las temperaturas no alcanzan para fundirla por completo, una parte sobrevive hasta la siguiente temporada fría.

Cuando esta situación se repite durante muchos años, la nieve puede compactarse progresivamente y transformarse en hielo glaciar. Por eso, las grandes cordilleras pueden albergar glaciares y campos de hielo que permanecen mucho más allá de una nevada estacional.

Además, la propia nieve ayuda a conservar el frío. Su superficie clara refleja una proporción importante de la radiación solar que recibe, una propiedad conocida como albedo. Al absorber menos energía que una superficie oscura, tarda más en calentarse y derretirse.

Cuatro factores que ayudan a conservar la nieve

Nieve en montañas.

No todas las montañas de la misma altura tienen idéntica cantidad de nieve. Su permanencia depende de una combinación de características:

  • Altitud: cuanto más elevada es una cumbre, generalmente menores son sus temperaturas.
  • Latitud: las montañas cercanas a las regiones polares pueden conservar nieve a alturas menores que las situadas cerca del ecuador.
  • Orientación de las laderas: las zonas que reciben menos radiación solar directa suelen mantenerse más frías.
  • Cantidad de precipitaciones: una montaña necesita recibir suficiente nieve para que parte de ella pueda sobrevivir al período de deshielo.

ABC también señala que las montañas obligan a las masas de aire húmedo a ascender. Al hacerlo, el aire se enfría, el vapor de agua puede condensarse y, si la temperatura es suficientemente baja, las precipitaciones llegan en forma de nieve.

La nieve en las montañas también es una reserva de agua

La nieve de las cumbres no es solamente parte del paisaje. Durante la primavera y el verano, una fracción se derrite lentamente y alimenta arroyos y ríos, por lo que funciona como una importante reserva estacional de agua dulce. También influye sobre los ecosistemas de alta montaña y sobre la temperatura del suelo.

Así, una cumbre blanca en pleno verano no contradice el hecho de que reciba luz solar. La clave está mucho más cerca que el Sol: en cómo cambian el aire, la presión y la temperatura a medida que subimos, y en si durante el año se acumula más nieve de la que llega a derretirse.

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