Cuando se habla de serpientes peligrosas para la salud en Argentina, conviene hacer una primera aclaración: no todas las serpientes representan el mismo riesgo.
Según el Instituto Nacional de Producción de Biológicos de la ANLIS-Malbrán, en el país se describieron 136 especies y subespecies de serpientes, pero solo 18 pueden producir envenenamiento. Para el sistema de salud, las más importantes se agrupan en tres grandes tipos: yarará, cascabel y coral.
Las serpientes más peligrosas de Argentina

Las serpientes peligrosas para la salud en Argentina que aparecen en las guías oficiales son las yararás del género Bothrops, la cascabel del género Crotalus y las corales del género Micrurus.
La Secretaría de Salud señala que sus mordeduras pueden provocar envenenamientos graves e incluso letales, y agrega que están presentes en casi todo el territorio nacional, con excepción de Tierra del Fuego. Además, la mayor diversidad se concentra en las provincias del norte y el litoral.
Dentro de ese grupo, las yararás son las que más preocupan por frecuencia. La ANLIS-Malbrán indica que la yarará grande y la yarará chica causan el 97% de los accidentes ofídicos, mientras que la cascabel participa en una proporción mucho menor.
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En cambio, las corales no suelen ser agresivas ni provocar muchos casos, aunque su veneno es muy potente y por eso siguen siendo de gran importancia médica.
También hay diferencias regionales. Especies como la yararacusú, la yararaca y la caisaça se encuentran solo en Misiones, mientras que la cascabel tiene una sola especie presente en la Argentina y se reconoce con facilidad por el "sonajero" en la punta de la cola. Las corales, por su parte, incluyen varias especies y suelen vivir entre hojarasca y troncos secos.
Dónde aparecen las serpientes peligrosas en territorio argentino

Las serpientes no se distribuyen de manera pareja en el suelo argentino. La mayor variedad está en el norte y el litoral, donde el clima y los ambientes naturales favorecen su presencia. Eso no quiere decir que siempre estén cerca de las personas: muchas mordeduras ocurren de forma accidental, cuando alguien pisa un animal, mete la mano en un hueco o se acerca demasiado.
Hay un dato útil que sirve para prevenir la mayoría de los accidentes: según un informe académico, el 55% de las mordeduras ocurre en los pies hasta el tobillo y otro 12,6% entre el tobillo y la rodilla.
Por eso, usar botas altas o polainas puede evitar buena parte de los casos. El mismo documento sostiene que, si además se evita meter la mano en sitios donde puede haber ofidios, el riesgo puede reducirse en más de un 99%.
Los síntomas de una mordedura de serpiente
La Secretaría de Salud explica que el envenenamiento se produce cuando la serpiente inocula veneno a través de la mordedura, lo que suele dejar una herida punzante con marcas de colmillos y una hinchazón rápida en la zona. Los síntomas varían según la especie, pero pueden incluir:
- Dolor intenso,
- Ampollas,
- Hemorragias,
- Náuseas,
- Vómitos,
- Taquicardia,
- Visión borrosa,
- Dificultad para hablar,
- Parálisis muscular o respiratoria (en los casos más severos).
Ante una mordedura, las recomendaciones oficiales son claras: pedir ayuda médica de inmediato, quitar anillos o calzado que puedan complicar la circulación, restringir el movimiento y evitar torniquetes, cortes, sustancias caseras, alcohol o medicamentos sin indicación profesional.
El tratamiento efectivo es el antiveneno, que debe ser aplicado por personal de salud. La Secretaría de Salud explica que, atendidas a tiempo, estas mordeduras pueden tratarse de forma efectiva.
