Desde chico, Francisco Pascasio Moreno mostró una pasión poco común por la naturaleza. Nacido en Buenos Aires en 1852, muy pronto empezó a armar su propia colección de fósiles sin saber que, más tarde, se convertiría en el famoso "Perito Moreno".
Durante su adolescencia ya realizaba pequeñas expediciones por la provincia de Buenos Aires, Catamarca y la Patagonia, donde recolectaba piezas de arqueología, antropología y ciencias naturales.
Muchas de esas colecciones las exhibía en su casa, convertida en un museo improvisado para amigos y familiares. La inquietud científica lo llevó a viajar por Sudamérica y Europa y a insistir, una y otra vez, en que Argentina necesitaba instituciones dedicadas a investigar y conservar su patrimonio natural.
Los viajes del joven Francisco

El impulso definitivo en su carrera llegó cuando empezó a explorar la Patagonia, una región prácticamente desconocida para el Estado argentino.
Entre los años 1870 y 1880 recorrió lagos, montañas y valles, registró sus observaciones en diarios de viaje y reunió información científica que no existía hasta ese momento.
También convivió con comunidades tehuelches, mapuches y otros pueblos originarios, cuyas lenguas, costumbres y modos de vida documentó con un interés para nada frecuente en el siglo XIX.
De Francisco a "Perito Moreno": su labor en la definición de los límites con Chile

A fines del siglo XIX, la Argentina necesitaba definir con precisión sus límites con Chile. Fue entonces cuando el gobierno lo nombró perito en la Comisión de Límites, en 1896.
Su enorme conocimiento de la Cordillera de los Andes fue decisivo en el arbitraje internacional y permitió que gran parte de la Patagonia quedara dentro del territorio nacional. Desde ese momento, empezó a conocerse públicamente como Perito Moreno.

Durante esos trabajos, Moreno encabezó comisiones de ingenieros, naturalistas y topógrafos. Él mismo recorrió los puntos en disputa, revisó documentos, analizó mapas y describió paisajes desconocidos para la administración nacional.
Logró hacerlo gracias a que dirigía Museo de La Plata, creado en 1884 por su propia iniciativa. Cuando terminó el arbitraje por la definición de límites con Chile, en 1902, volvió al Museo y permaneció como director hasta 1906.
El legado de Perito Moreno en la educación, la ciencia y la conservación
Además de sus expediciones, Moreno tuvo una participación activa en la vida pública y científica. Entre sus aportes más destacados, están:
- La donación de tierras en la Patagonia para la formación del primer parque nacional del país, origen del actual Parque Nacional Nahuel Huapi.
- Su participación en congresos internacionales de geografía y antropología, promoviendo el estudio del territorio argentino.
- El diseño de mapas, la escritura de libros y la colaboración con museos de distintas partes del mundo.

Durante su etapa como diputado, presentó proyectos vinculados con la educación, la promoción científica y la creación de espacios naturales protegidos. También apoyó iniciativas sociales y juveniles, como la formación del cuerpo de Boy Scouts.
Moreno murió en Buenos Aires el 22 de noviembre de 1919. Décadas más tarde, sus restos fueron trasladados a la Isla Centinela, en el lago Nahuel Huapi, un sitio íntimamente ligado a su legado.
Lugares de la Argentina que llevan el nombre de Perito Moreno

El más famoso es, sin dudas, el glaciar Perito Moreno, ubicado en el Parque Nacional Los Glaciares, en Santa Cruz. Aunque popularmente se cree que él lo descubrió, el nombre fue un homenaje a su enorme aporte científico.
También existen escuelas, museos, plazas, parques naturales y ciudades que llevan su nombre. La localidad de Perito Moreno, también en Santa Cruz, es uno de los ejemplos más conocidos. En La Plata, un busto a pocos metros del museo que él fundó recuerda su figura y su compromiso con la investigación.

