¿Cómo funcionan las alertas por terremotos? - Billiken
 

¿Cómo funcionan las alertas por terremotos?

Las alertas sísmicas no predicen terremotos: detectan un movimiento que ya comenzó y aprovechan que la información viaja más rápido que las ondas destructivas para avisar con algunos segundos de anticipación.
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Una alarma suena en los teléfonos, las transmisiones de televisión se interrumpen y los trenes comienzan a reducir la velocidad. Segundos después, el suelo empieza a moverse. Aunque la escena parece anticipar el futuro, las alertas por terremotos no predicen cuándo ocurrirá un sismo.

Estos sistemas detectan un terremoto apenas comienza, calculan rápidamente qué zonas podrían sentir las sacudidas más intensas y envían una advertencia antes de que las ondas más fuertes lleguen a determinados lugares. Según la distancia al epicentro, el aviso puede ofrecer desde unos pocos segundos hasta algunas decenas de segundos.

¿Cómo funcionan las alertas por terremotos?

Destrucción.

Cuando se produce una fractura repentina en las rocas del interior de la Tierra, la energía liberada se desplaza mediante diferentes tipos de ondas sísmicas.

Las primeras en viajar son las ondas P, también llamadas primarias. Suelen ser menos dañinas y avanzan más rápido. Después llegan las ondas S, que se desplazan con menor velocidad pero provocan movimientos más intensos del suelo.

Los sistemas de alerta temprana aprovechan esa diferencia de velocidades. Su funcionamiento puede resumirse en cinco pasos:

  1. Los sensores cercanos al epicentro detectan las primeras ondas P.
  2. La información se envía inmediatamente a centros de procesamiento.
  3. Las computadoras estiman la ubicación, la magnitud y la evolución del sismo.
  4. El sistema calcula qué regiones podrían experimentar movimientos fuertes.
  5. La advertencia se transmite mediante teléfonos, sirenas, radio, televisión o sistemas automáticos.

La señal electrónica viaja casi instantáneamente, mientras que las ondas sísmicas avanzan a través de las rocas a una velocidad mucho menor. Esa diferencia crea una breve oportunidad para emitir la alerta.

¿Las alertas sísmicas pueden predecir un terremoto?

No. Una alerta temprana sísmica se emite cuando el terremoto ya empezó, aunque las sacudidas fuertes todavía no hayan llegado a la persona que recibe el aviso.

Una predicción debería indicar con anticipación tres datos precisos: cuándo ocurrirá el terremoto, dónde estará ubicado y qué magnitud tendrá. El Servicio Geológico de Estados Unidos explica que la ciencia todavía no dispone de un método confiable para predecir grandes terremotos de esa manera.

Los especialistas sí pueden elaborar mapas de riesgo y calcular probabilidades para períodos extensos. Por ejemplo, pueden determinar qué regiones presentan mayor posibilidad de sufrir terremotos fuertes durante las próximas décadas. Pero no pueden anunciar que un movimiento ocurrirá en una fecha y una hora determinadas.

Por eso, existen tres conceptos diferentes:

  • Predicción: intentaría anunciar un terremoto antes de que comience.
  • Alerta temprana: avisa que el terremoto ya empezó y que las ondas fuertes están en camino.
  • Reporte sísmico: informa las características del movimiento después de que fue detectado.

¿Cuánto tiempo de anticipación puede brindar una alerta?

Efecto de terremotos.

El tiempo disponible depende principalmente de la distancia entre la persona y el lugar donde comenzó el terremoto.

Quienes se encuentran muy cerca del epicentro pueden sentir el movimiento antes de recibir la advertencia. Los sensores necesitan detectar las ondas, enviar los datos, realizar los cálculos y distribuir el mensaje. Aunque el proceso dura pocos segundos, en las zonas más próximas ese tiempo puede no ser suficiente.

En cambio, las ciudades ubicadas más lejos pueden recibir la señal antes de que lleguen las ondas intensas. Cuanto mayor sea la distancia —dentro de ciertos límites—, más tiempo puede existir entre la alerta y las sacudidas.

También influyen otros factores:

  • Ubicación y cantidad de sensores;
  • Profundidad del terremoto;
  • Velocidad de los sistemas de comunicación;
  • Magnitud estimada;
  • Dirección en la que avanza la ruptura;
  • Calidad de la señal telefónica o de internet.

Los primeros cálculos pueden cambiar a medida que nuevas estaciones detectan el evento. Por eso, la magnitud y las zonas previstas de afectación pueden corregirse durante los segundos siguientes.

¿Para qué sirven unos pocos segundos?

Un aviso de corta duración no permite abandonar una ciudad ni recorrer una gran distancia. Sin embargo, puede alcanzar para realizar acciones sencillas que reduzcan el riesgo.

Una persona puede alejarse de una ventana, protegerse debajo de una mesa resistente o evitar un ascensor. Las recomendaciones difundidas por ShakeAlert indican que, al recibir una advertencia o sentir el movimiento, se debe agachar, cubrirse y sujetarse.

La alerta también puede activar respuestas automáticas:

  • Reducir la velocidad de los trenes;
  • Detener ascensores en un piso;
  • Cerrar válvulas de gas;
  • Interrumpir determinadas tareas industriales;
  • Abrir puertas de estaciones de bomberos;
  • Proteger equipos médicos o informáticos.

La Agencia Meteorológica de Japón señala que sus avisos permiten disminuir la velocidad de los trenes, controlar ascensores y dar tiempo para que las personas se protejan en viviendas, oficinas y fábricas.

¿Qué países tienen alertas por terremotos?

Los sistemas cambian según el riesgo sísmico, el tamaño del territorio y la distribución de las fallas geológicas.

Japón comenzó a ofrecer alertas tempranas al público mediante televisión y radio en 2007. Su red analiza rápidamente los datos de los sismógrafos para estimar la intensidad y el momento en que podría llegar el movimiento principal.

México cuenta con el Sistema de Alerta Sísmica Mexicano, conocido como SASMEX. Sus sensores vigilan regiones de alta peligrosidad y envían señales por radio cuando detectan un movimiento que podría resultar fuerte para las ciudades cubiertas.

En la costa oeste de Estados Unidos funciona ShakeAlert, administrado por el Servicio Geológico estadounidense. El sistema cubre California, Oregón y Washington, y puede distribuir advertencias mediante teléfonos y aplicaciones, además de activar respuestas automáticas.

El USGS también identifica sistemas operativos en países como Turquía, Rumania, China, Italia y Taiwán. Cada uno se adapta a las características geológicas y tecnológicas de su región.

¿Las alertas por terremotos pueden equivocarse?

Sí. El sistema debe tomar decisiones con información incompleta durante los primeros segundos del movimiento. Puede calcular una magnitud menor o mayor que la definitiva, modificar las zonas de riesgo o emitir una alerta que algunas personas reciban cuando el suelo ya empezó a sacudirse.

También puede ocurrir que un terremoto no supere los niveles establecidos para activar la advertencia. Los sistemas intentan encontrar un equilibrio: deben avisar rápidamente, pero también evitar alarmas innecesarias.

En Argentina, el Instituto Nacional de Prevención Sísmica mantiene redes de estaciones para estudiar y registrar la actividad del territorio. El organismo distingue los cálculos automáticos preliminares de los datos que posteriormente revisan los sismólogos, ya que las primeras estimaciones pueden contener errores.

Las alertas por terremotos, por lo tanto, no pueden impedir el movimiento ni anunciarlo días antes. Su objetivo es aprovechar una pequeña ventaja física: las comunicaciones son más rápidas que las ondas que sacuden el terreno. Esos pocos segundos, combinados con edificios resistentes, simulacros y una población preparada, pueden ayudar a reducir los daños.

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