Algunos volcanes con forma de cono parecen montañas casi perfectas, con laderas inclinadas y una abertura en la parte superior. Esa forma no surge de un molde ni de una casualidad: se construye poco a poco cuando los materiales expulsados desde el interior de la Tierra se depositan alrededor de un punto de salida.
Un volcán es una estructura geológica por la que pueden emerger magma, gases, lava, cenizas y otros fragmentos. El magma se acumula en profundidad, asciende por una chimenea y llega a la superficie por el cráter o por grietas cercanas. Cuando esos materiales se enfrían y quedan apilados, empiezan a formar el edificio volcánico.
¿Cómo se forman los volcanes con forma de cono?

La forma cónica aparece porque muchos materiales salen desde un cráter central y caen alrededor de él. Las cenizas, escorias, bombas volcánicas y coladas de lava se acumulan en capas sucesivas. Con cada erupción, el volcán puede crecer en altura y ampliar sus laderas.
El Servicio Geológico de Estados Unidos explica que los conos de ceniza suelen formarse con una secuencia común: erupción, formación del cono y del cráter, y salida de lava. En estos casos, los fragmentos expulsados caen cerca de la abertura y construyen laderas inclinadas.
El proceso puede resumirse así:
- Magma: asciende desde zonas profundas de la corteza.
- Cráter: funciona como abertura principal de salida.
- Cenizas y fragmentos: caen alrededor del cráter y forman pendientes.
- Lava: puede fluir por las laderas y endurecerse al enfriarse.
- Nuevas erupciones: agregan más capas y modifican la forma.
No todos los conos volcánicos son iguales
Hay distintos tipos de volcanes con apariencia cónica. Los conos de ceniza suelen ser más pequeños y se forman por la acumulación de fragmentos sueltos. Los estratovolcanes, también llamados volcanes compuestos, son más grandes y se construyen con capas alternadas de lava, cenizas, bloques y otros materiales volcánicos. El USGS señala que estos últimos pueden formar conos altos, simétricos y de laderas pronunciadas.
Ejemplos conocidos de estratovolcanes son el Fuji, en Japón; el Vesubio, en Italia; y el Popocatépetl, en México. Su forma depende del tipo de magma, de la violencia de las erupciones y de la cantidad de materiales que se acumulen alrededor del cráter.
¿Por qué otros volcanes no tienen forma de cono?

No todos los volcanes crecen de la misma manera. Los volcanes de escudo, por ejemplo, tienen laderas amplias y suaves porque expulsan lavas muy fluidas, capaces de recorrer largas distancias antes de enfriarse. Por eso se parecen más a un gran escudo apoyado sobre el terreno que a una montaña puntiaguda.
Así, la forma de un volcán cuenta parte de su historia. Un cono pronunciado suele indicar que, durante muchas erupciones, lava, cenizas y fragmentos se depositaron cerca de una abertura central. Cada capa quedó como una página geológica que muestra cómo la Tierra construyó esa montaña desde adentro hacia afuera.

