Las auroras boreales y australes suelen asociarse con lugares cercanos a los polos, pero durante una tormenta solar pueden aparecer mucho más lejos.
Canadá, Alaska, Groenlandia, Escandinavia y la Antártida son algunas de las regiones donde este espectáculo luminoso se observa con mayor frecuencia.
Sin embargo, durante períodos de intensa actividad del Sol, las auroras también pueden verse en latitudes inusualmente bajas. La explicación está en la relación entre el Sol, el campo magnético terrestre y una enorme región conocida como óvalo auroral.
¿Qué ocurre durante una tormenta solar?

Durante una tormenta solar, el Sol libera constantemente un flujo de partículas cargadas eléctricamente conocido como viento solar. Pero en determinados momentos su actividad aumenta y puede producir fenómenos mucho más intensos, como erupciones y eyecciones de masa coronal, enormes expulsiones de plasma y campo magnético hacia el espacio.
Si una de estas emisiones alcanza la Tierra con la orientación adecuada, puede transferir gran cantidad de energía a la magnetosfera, la región dominada por el campo magnético de nuestro planeta.
Una tormenta geomagnética es justamente una perturbación del campo magnético terrestre causada por el aumento brusco de partículas procedentes de la actividad solar. Puede durar desde algunas horas hasta varios días.
Por eso es importante distinguir los conceptos: la tormenta solar ocurre en el Sol, mientras que la tormenta geomagnética es una de las respuestas que puede producirse alrededor de la Tierra cuando esa energía llega hasta nuestro planeta.
¿Por qué una tormenta solar hace que las auroras aparezcan más lejos?

En condiciones normales, las auroras no aparecen exactamente sobre los polos, sino principalmente dentro de grandes regiones con forma de anillo que rodean los polos magnéticos. Se conocen como óvalos aurorales.
El campo magnético terrestre guía las partículas cargadas hacia las capas altas de la atmósfera. Allí chocan con átomos y moléculas, principalmente de oxígeno y nitrógeno, que absorben energía y luego la liberan en forma de luz.
Cuando la actividad geomagnética aumenta, el óvalo auroral se ensancha y su borde puede desplazarse hacia latitudes más cercanas al ecuador. Por eso no es que una aurora individual "viaje" desde el Polo Norte o Sur hasta otro país. Lo que se expande es la región del planeta en la que pueden producirse auroras.
¿Cómo se producen las luces de las auroras boreales?
Cuando las partículas energéticas llegan a las capas superiores de la atmósfera, chocan con sus gases. Esos choques transfieren energía a los átomos y moléculas que, poco después, se libera en forma de luz visible.
El color depende principalmente del gas involucrado y de la altura a la que ocurre la interacción. El oxígeno puede producir los característicos tonos verdes y, a mayor altura, rojos, y el nitrógeno puede contribuir a colores azules y violetas.
Las auroras del hemisferio norte reciben el nombre de boreales y las del hemisferio sur se conocen como australes. El mecanismo físico es prácticamente el mismo.

