¿Por qué en los polos hay meses enteros con luz y meses enteros de oscuridad? - Billiken
 

¿Por qué en los polos hay meses enteros con luz y meses enteros de oscuridad?

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Cerca de los extremos del planeta, el ciclo habitual de amaneceres y atardeceres cambia por completo. La causa está en los 23,5 grados de inclinación del eje terrestre.
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Imaginar un lugar donde el Sol no se pone durante semanas —o donde no vuelve a salir durante meses— parece extraño. Sin embargo, eso es exactamente lo que sucede en las regiones próximas a los polos. Son los fenómenos conocidos como día polar y noche polar.

La explicación comienza con una característica fundamental de nuestro planeta. El eje sobre el que gira la Tierra no está completamente derecho respecto del plano de su órbita alrededor del Sol: presenta una inclinación de aproximadamente 23,5 grados. Esa inclinación es la responsable de las estaciones y también de los enormes cambios en la cantidad de horas de luz que experimentan las altas latitudes.

¿Qué ocurre con la luz en los polos?

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La Tierra gira sobre sí misma aproximadamente una vez cada 24 horas y, al mismo tiempo, completa una órbita alrededor del Sol a lo largo del año.

Si su eje no estuviera inclinado, la distribución de la luz sería mucho más uniforme durante el año. Pero la inclinación de 23,5° hace que, durante una parte de la órbita, el hemisferio norte quede orientado hacia el Sol y, unos seis meses después, sea el hemisferio sur el que quede favorecido.

Cerca de los polos, esta diferencia alcanza su expresión más extrema. En verano, el Sol puede dar una vuelta aparente alrededor del cielo sin bajar del horizonte. Es el día polar, también conocido como “Sol de medianoche”.

En invierno ocurre lo contrario: el Sol permanece debajo del horizonte durante al menos 24 horas. Ese período recibe el nombre de noche polar.

¿Los polos realmente tienen seis meses de día y seis de noche?

En los polos geográficos, la idea de “seis meses de luz y seis meses de oscuridad” es una buena aproximación, aunque la realidad incluye largos períodos de crepúsculo.

En el Polo Norte, por ejemplo, el Sol aparece alrededor del equinoccio de marzo y permanece sobre el horizonte durante todo el verano boreal. Después del equinoccio de septiembre comienza a desaparecer progresivamente y llega un largo período sin salida del Sol. NASA explica que, en el polo, durante aproximadamente una mitad del año el Sol nunca se pone y durante la otra nunca llega a salir.

En el Polo Sur sucede exactamente lo contrario: cuando el norte atraviesa su verano luminoso, la Antártida vive el invierno oscuro.

Los momentos clave pueden resumirse así:

  • Equinoccio de marzo: comienza aproximadamente el período luminoso en el Polo Norte y el oscuro en el Polo Sur.
  • Solsticio de junio: el hemisferio norte alcanza su máxima inclinación hacia el Sol.
  • Equinoccio de septiembre: comienzan a invertirse las condiciones en ambos polos.
  • Solsticio de diciembre: el hemisferio sur alcanza su máxima inclinación hacia el Sol.

La noche polar no dura lo mismo en todas partes

Polos de noche.

No es necesario estar exactamente sobre uno de los polos para experimentar estos fenómenos. La noche polar puede ocurrir al norte del Círculo Polar Ártico y al sur del Círculo Polar Antártico, ubicados aproximadamente a 66,6° de latitud.

Pero su duración depende de qué tan cerca se encuentre un lugar del polo.

National Geographic señala que en el Polo Norte la noche polar dura unos 179 días. En cambio, en Utqiagvik, una ciudad del norte de Alaska, se prolonga aproximadamente 65 días, desde mediados de noviembre hasta fines de enero. En otras localidades situadas apenas dentro del Círculo Polar, el período puede limitarse a alrededor de un día.

Por lo tanto, no todo el Ártico permanece seis meses completamente oscuro.

En los polos tampoco todo es oscuridad absoluta

La expresión “noche polar” significa que el Sol no alcanza a superar el horizonte, pero eso no implica necesariamente oscuridad total durante las 24 horas.

Cuando el Sol permanece apenas por debajo del horizonte puede existir crepúsculo, una iluminación parecida a la que observamos poco antes del amanecer o después del atardecer. Cuanto más se acerca la fecha en que el Sol volverá a aparecer, más largas pueden ser esas horas de claridad indirecta. NASA distingue precisamente estos períodos de crepúsculo dentro de las largas noches de las regiones polares.

El fenómeno demuestra hasta qué punto una característica aparentemente pequeña de nuestro planeta —una inclinación de apenas 23,5 grados— modifica la vida sobre la Tierra. Esa misma inclinación que produce las estaciones permite que, mientras buena parte del mundo alterna normalmente el día y la noche, en los polos el Sol pueda permanecer visible o escondido durante meses enteros.

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