Los dientes de las estampillas son tan característicos que hoy cuesta imaginar un sello postal sin ellos. Sin embargo, no forman parte de la decoración: son el resultado de pequeños agujeros realizados entre una estampilla y otra para que puedan separarse fácilmente de una hoja.
Cuando aparecieron los primeros sellos postales adhesivos, este sistema todavía no existía. El famoso Penny Black, emitido en Gran Bretaña en 1840 y considerado el primer sello postal adhesivo de uso general del mundo, se imprimía en grandes hojas y tenía bordes completamente rectos. Para utilizarlo, había que recortarlo con tijera.
¿Cómo surgieron los dientes de las estampillas?

El crecimiento del correo convirtió esa tarea en un problema práctico. Empleados postales, comercios y particulares tenían que separar grandes cantidades de sellos, y hacerlo uno por uno llevaba tiempo. Además, un corte poco cuidadoso podía dañar la imagen o incluso parte del sello.
El inventor irlandés Henry Archer trabajó durante la década de 1840 en distintas soluciones. Primero experimentó con pequeñas incisiones y luego desarrolló un sistema que perforaba filas de diminutos agujeros entre los sellos. Esas perforaciones debilitaban el papel justo en el lugar adecuado y permitían separarlo con los dedos.
El sistema puede resumirse en tres etapas:
- 1840: aparece el Penny Black, todavía sin perforaciones.
- Década de 1840: Henry Archer desarrolla y prueba máquinas para facilitar la separación.
- 1854: Gran Bretaña comienza a utilizar de manera regular sellos perforados.
¿Los “dientes” se agregan a la estampilla?
En realidad, ocurre lo contrario. Una máquina realiza pequeños agujeros en el papel entre cada sello. Cuando las estampillas se separan, quedan pequeñas porciones de papel entre un agujero y otro. Son esas partes las que parecen dientes.
El sistema recibe el nombre de perforación o dentado. En filatelia, incluso se cuenta cuántas perforaciones existen en una determinada distancia para identificar distintas emisiones y variedades. Según el diccionario Merriam-Webster, la medida filatélica puede expresarse mediante la cantidad de perforaciones existentes en 20 milímetros.
Durante el siglo XIX también se utilizaron otros métodos, como el rouletting, que consistía en realizar pequeños cortes en línea en lugar de extraer círculos de papel. Finalmente, la perforación tradicional terminó extendiéndose por numerosos sistemas postales.
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¿Todas las estampillas actuales tienen dientes?

No. Muchas estampillas modernas son autoadhesivas y se fabrican mediante troquelado, por lo que pueden presentar un contorno ondulado parecido al dentado tradicional sin necesidad de perforar una hoja como se hacía antiguamente. También existen emisiones especiales con bordes lisos.
Aun así, los dientes de las estampillas sobrevivieron como una de las imágenes más reconocibles del correo. Lo que comenzó como una solución para ahorrar tijeras y tiempo terminó convirtiéndose en una característica visual capaz de identificar a una estampilla con solo mirar su silueta.
