La carta donde Sarmiento cuenta sobre la llegada de la primera maestra norteamericana - Billiken
 

La carta donde Sarmiento cuenta sobre la llegada de la primera maestra norteamericana

El denominado "padre del aula" y Mary Mann mantuvieron una extensa correspondencia, que hoy en día se conserva en la Biblioteca Nacional del Archivo General de la Nación. En esta nota, Billiken te cuenta acerca de la carta que anunciaba el arribo de la primera maestra norteamericana al país.
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Domingo Faustino Sarmiento y la norteamericana Mary T. P. Mann, mantuvieron una extensa correspondencia, que hoy en día se conserva en la Biblioteca Nacional del Archivo General de la Nación. Su lectura y análisis permite conocer mucho más acerca de la historia de la educación argentina.

En 1847, Sarmiento conoció al matrimonio compuesto por Horace y Mary Mann en uno de sus viajes a los Estados Unidos, y entabló con ellos una profunda amistad. Ambos eran educadores y Horace había sido el impulsor de las escuelas normales en su país natal. La pareja influyó en sus ideas y proyectos educativos, como por ejemplo la iniciativa de traer a la Argentina maestras extranjeras. Luego de la muerte de Horace, Sarmiento y Mary mantuvieron su amistad a pesar de la distancia a través de un importante intercambio epistolar que duró aproximadamente veinte años.

En total, ambos intercambiaron 156 cartas escritas en inglés y en español y fueron adquiridas por el gobierno argentino en 1933. En una de ellas, con fecha del 12 de noviembre de 1869, cuando Sarmiento era presidente, el padre del aula le cuenta acerca de la llegada de la primera maestra extranjera, la norteamericana Mary Elizabeth Gorman.

Mary Gorman había llegado con el objetivo de trabajar en la escuela primaria que se había inaugurado en San Juan en 1865. En la carta, Sarmiento le cuenta a su amiga que Gorman estaba en Buenos Aires pero que sus amigos alemanes y norteamericanos, que la habían visitado, le hablaban mal del interior del país, por lo que la recién llegada estaba poco dispuesta a viajar a la provincia de San Juan. Sin embargo, Sarmiento consideraba que en cuestión de dos semanas más esas dudas se disiparían y finalmente la maestra iba a aceptar su destino. Le prometía, además, que, al ser una mujer joven, sería “más cuidadoso de Miss Gorman que de mis hermanas”.

Siguiendo la carta de Sarmiento, San Juan había invertido mucho en escuelas y solo faltaba el arribo de Mary Gorman para que las instituciones abran sus puertas. Sin embargo, contra los pronósticos del nacido en la provincia, la maestra norteamericana nunca viajó a San Juan por el peligro que consideraba y acudió a la ayuda de Juana Manso, con quien también mantenía correspondencia para que le ayudara a conseguir un trabajo en Buenos Aires. Por razones políticas, el gobierno nunca le pagó el sueldo y decidió renunciar.

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