Galápagos es un archipiélago del océano Pacífico que pertenece a Ecuador y que, desde hace casi dos siglos, llama la atención de científicos de todo el mundo.
La razón no es solo su paisaje volcánico o sus animales famosos, sino algo más: en las Galápagos todavía se pueden observar con mucha claridad procesos de evolución, adaptación, aislamiento y conservación que en otros lugares del planeta son más difíciles de estudiar.
En esta nota vamos a tocar los siguientes temas:
- Dónde están las islas y qué rasgos geográficos las vuelven especiales,
- Por qué Galápagos fue y sigue siendo clave para estudiar la evolución,
- Qué papel cumplen hoy la investigación científica y la conservación en el archipiélago.
Dónde están Galápagos y cómo se formaron
Las islas Galápagos están ubicadas a unos 1.000 kilómetros de la costa de Ecuador, en el Pacífico oriental. El archipiélago está formado por 13 islas principales, 6 islas menores y numerosos islotes y rocas. Su superficie terrestre suma unos 8.010 kilómetros cuadrados, distribuidos en un amplio espacio oceánico atravesado por la línea del Ecuador.

Una de las claves de Galápagos es su origen volcánico. Las islas están formadas por acumulaciones de lava y volcanes en escudo, varios de ellos activos o con actividad reciente.
El archipiélago permite observar casi como en una secuencia el desarrollo de islas oceánicas jóvenes: las del oeste, como Isabela y Fernandina, tienen menos de un millón de años, mientras que las más antiguas, en el este, rondan entre tres y cinco millones de años.
Por qué Galápagos funciona como un laboratorio natural
UNESCO define a las Galápagos como un “museo viviente” y una “muestra de la evolución”, y esa idea no se debe a una sola especie famosa. El archipiélago reúne tres condiciones especialmente valiosas para la ciencia:
- Aislamiento geográfico,
- Gran variedad de ambientes,
- Fuerte presencia de especies endémicas, es decir, especies que no viven de manera natural en ningún otro lugar del mundo.

Además, las Galápagos se ubican en la confluencia de tres corrientes oceánicas, algo que enriquece muchísimo sus ecosistemas marinos. UNESCO señala que esa posición lo convierte en uno de los sistemas marinos más ricos del planeta y que también tuvo consecuencias evolutivas importantes.
La mezcla entre aguas frías y cálidas, sumada a fenómenos como El Niño, influye sobre la disponibilidad de alimento, la reproducción de muchas especies y la manera en que se distribuyen los organismos entre islas y mares circundantes.
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Cuatro claves para entender a estas islas únicas

Hay varios datos que ayudan a explicar por qué las Galápagos no son solo un destino turístico famoso por sus tortugas gigantes, sino también un lugar central para la ciencia:
- Tiene altos niveles de endemismo: Galápagos Conservancy señala que alrededor del 80% de las aves terrestres, el 97% de los reptiles y mamíferos terrestres y más del 30% de las plantas son endémicos.
- Combina especies muy singulares: UNESCO destaca ejemplos como la iguana marina, única en el mundo, junto con tortugas gigantes, cormoranes no voladores y distintos pinzones.
- Muestra procesos geológicos en marcha: la actividad sísmica y volcánica sigue ofreciendo pistas sobre cómo se forman y cambian las islas oceánicas.
- Une tierra y mar en un mismo sistema: la reserva marina y las islas forman un conjunto conectado, donde muchas especies dependen del océano y de los ambientes terrestres al mismo tiempo.
A eso se suma otro rasgo importante: la diversidad no está repartida de manera uniforme. El propio Parque Nacional Galápagos informa que en el archipiélago viven más de 45 especies de aves endémicas, 42 reptiles, 15 mamíferos y 79 peces endémicos, además de una flora nativa y endémica muy amplia.
Eso hace que cada isla tenga combinaciones propias y que comparar una con otra siga siendo útil para entender cómo actúan el aislamiento, la colonización y la adaptación.
Galápagos hoy: ciencia, conservación y desafíos

La Fundación Charles Darwin, que trabaja en el archipiélago desde 1959, explica que hoy enfrenta amenazas como especies invasoras, cambio climático, pérdida de hábitat y sobrepesca mediante investigación y acciones de conservación.
En 2026, como muestra de que es un "laboratorio viviente", abrió al público su principal colección científica en Ecuador: más de 137.000 ejemplares que representan más de 7.500 especies endémicas, nativas e introducidas, una base enorme para estudiar biodiversidad, evolución y cambio ambiental.
Pero la conservación necesita, sobre todo, datos nuevos todo el tiempo. En 2025, Galápagos Conservancy lanzó Galápagos Vital Signs, un sistema de monitoreo satelital que reúne información sobre temperatura, precipitaciones y productividad vegetal en zonas terrestres y marinas del archipiélago.
Los datos se actualizan entre todos los días y cada dos semanas, según la fuente, y permiten seguir con más precisión cómo cambian los ecosistemas.
