Este municipio de Bolivia está en el departamento de Santa Cruz, en una zona de valles y serranías ubicada a unos 2.030 metros sobre el nivel del mar. Su historia se remonta a comienzos del siglo XVII y su nombre completo, Jesús y Montes Claros de los Caballeros de Vallegrande, refleja el origen colonial de la ciudad. Hoy, además de su valor histórico, llama la atención por su clima templado, su producción agrícola y su atractivo turístico.
Vallegrande: dónde está y cuál es su historia

Vallegrande se encuentra al suroeste de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra. Además, está conectada por carretera a través de la Ruta 7 y la Ruta 22, y se ubica a unos 240 kilómetros de la capital departamental. Esa localización, en las estribaciones andinas y dentro de un valle fértil, explica buena parte de su desarrollo histórico y económico.
La ciudad fue fundada el 30 de marzo de 1612 por mandato del virrey del Perú, Juan de Mendoza y Luna, y la tarea fue encomendada al capitán Pedro Lucio Escalante de Mendoza. El objetivo era establecer un nexo entre La Plata —actual Sucre— y Santa Cruz de la Sierra. Con el tiempo, Vallegrande se convirtió en un centro regional importante, con una identidad muy marcada por la mezcla de tradiciones españolas, mestizas y locales.
Entre los datos más importantes de Vallegrande se destacan estos:
- Fundación: 30 de marzo de 1612.
- Superficie del municipio: 3.191 km².
- Población municipal: 17.249 habitantes según el censo boliviano de 2024.
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Vallegrande: cuántos habitantes tiene y qué rasgos la distinguen
El municipio de Vallegrande tiene una superficie de 3.191 kilómetros cuadrados, una cifra que muestra la amplitud de su territorio. Además, el censo boliviano de 2024 registró 17.249 habitantes en el municipio, mientras que la ciudad principal había alcanzado 10.158 habitantes en el censo de 2012. Por otro lado, el municipio comprende 109 comunidades, lo que refleja una organización territorial extensa y dispersa.
Uno de sus rasgos más llamativos es la arquitectura. La ciudad mantiene una imagen colonial, con casas de adobe, patios, calles tranquilas y edificios que todavía remiten a su pasado histórico. Su perfil cultural, junto con la presencia de tradiciones, leyendas y una vida local, sigue siendo uno de los grandes atractivos del lugar.
Vallegrande: qué atractivos turísticos tiene y cómo se puede visitar

Visitar Vallegrande implica encontrarse con un destino donde la historia y el turismo aparecen muy unidos. Una de las rutas más conocidas está vinculada al llamado circuito del Che, ya que allí fueron ocultados durante décadas los restos de Ernesto Che Guevara después de su ejecución en La Higuera en 1967. Entre los puntos más visitados están el mausoleo, la lavandería del Hospital Señor de Malta —donde se expuso el cuerpo— y espacios museísticos vinculados con ese episodio.
Pero Vallegrande no se agota en esa historia. También funciona como base para conocer otros destinos de los valles cruceños. Sucede que tiene lugares cercanos como Samaipata, Pucará, Postrervalle, La Higuera, la Represa de Guadalupe, las pinturas rupestres de Mataral y los cajones del río Grande. Por eso, es un punto muy útil para quienes buscan combinar patrimonio histórico, naturaleza y recorridos culturales.
Llegar hasta la ciudad es posible tanto por carretera como por vía aérea regional. Vallegrande cuenta con el Aeropuerto Capitán Av. Vidal Villagómez Toledo, lo que refuerza su papel como centro de conexión dentro de esta parte de Bolivia.
Vallegrande: curiosidades, paisajes y vida cultural
Uno de los aspectos más interesantes de Vallegrande es la variedad de paisajes que la rodean. Su clima templado, con una media anual de 18,5 °C, y su ubicación entre montañas y valles favorecen la agricultura y también vuelven agradable la visita en distintas épocas del año. Entre diciembre y marzo se destaca especialmente la producción agrícola, con frutas, derivados del maíz y celebraciones como el carnaval vallegrandino.
Otra curiosidad es su riqueza cultural. Además de la arquitectura y la gastronomía local, la ciudad alberga una Casa Cultural con un museo arqueológico que conserva cerámicas, esculturas, grabados rupestres y referencias a distintas culturas. Eso amplía la mirada sobre Vallegrande: no es solo un destino colonial o histórico, sino también un espacio donde se cruzan memorias, tradiciones y paisajes del sur boliviano.
En síntesis, Vallegrande es un poblado boliviano que reúne antigüedad, identidad cultural y escenarios naturales muy atractivos. Su combinación de historia colonial, memoria contemporánea y entorno serrano ayuda a entender por qué despierta interés entre quienes quieren conocer una Bolivia distinta, más ligada a los valles, a los caminos históricos y a los pueblos con personalidad propia.
