En pleno siglo XIX, Buenos Aires vivía una transformación acelerada. El desarrollo de las comunicaciones era una prioridad para el Estado argentino, que buscaba consolidar su presencia en todo el territorio y modernizar las redes que conectaban a las personas y al gobierno. En ese contexto nació la Casa de Correos de Buenos Aires.
En edificio albergó en ese entonces el sistema postal, pero sirvió como punto de partida para lo que hoy es la Casa Rosada, sede del Poder Ejecutivo nacional.
Breve historia de la Casa de Correos de Buenos Aires

El presidente Domingo Faustino Sarmiento fue el artífice de la idea. En enero de 1873 decretó la elaboración de los planos para una gran estructura destinada a centralizar las funciones de correos y telégrafos frente a la Plaza 25 de Mayo, en la esquina suroeste del antiguo predio del Fuerte de Buenos Aires.
El ingeniero sueco Carlos Augusto Kihlberg, llegado a la Argentina unos años antes para trabajar en obras públicas, fue el encargado de diseñar el edificio. Tras varios años de construcción el edificio estuvo listo en 1878.
Al año siguiente, el 29 de enero de 1879, fue oficialmente inaugurado por el presidente Nicolás Avellaneda y comenzó a funcionar como la Casa Central de Correos y Telégrafos.
Casa de Correos de Buenos Aires: de correo a sede presidencial
La Casa de Correos de Buenos Aires destacó por su estilo renacentista italiano, con detalles clásicos y armoniosos, lo que la convirtió en una de las obras más notables de la ciudad en esa época.

Con el tiempo, su tamaño y su proximidad a la sede del gobierno hicieron que su función fuera cambiando. Ya en la década de 1880, durante la presidencia de Julio Argentino Roca, se decidió ampliar y modificar los edificios circundantes. El objetivo era darles un carácter propio como sede gubernamental.
Para ello se unió la Casa de Correos con la Casa de Gobierno mediante un arco central diseñado por el arquitecto Francisco Tamburini, lo que fue consolidando el conjunto que hoy conocemos como la Casa Rosada.
Además de su importancia arquitectónica, este edificio significó un hito en la historia del correo y las comunicaciones argentinas. También marcó el inicio de una etapa de modernización del Estado. Entre los cambios y ampliaciones que se realizaron para su nueva función se pueden destacar:
- Integración de espacios gubernamentales: la unión estructural entre los edificios del correo y los espacios oficiales permitió centralizar funciones del Poder Ejecutivo.
- Reformas arquitectónicas: se incorporaron elementos decorativos y estructurales que armonizaron ambos edificios y dieron al conjunto un carácter monumental.
- Expansión funcional: el crecimiento de las oficinas y servicios obligó a adaptar y ampliar los espacios internos para atender las necesidades del nuevo centro de gobierno.
La actual Casa Rosada

La transformación de la Casa de Correos en la Casa Rosada reflejó los cambios sociales y políticos de una Argentina que buscaba consolidar su identidad nacional.
El edificio postal, que al inicio respondía a una necesidad práctica de comunicaciones, terminó por integrar la sede del Poder Ejecutivo. Hoy, la Casa Rosada —con su característica fachada rosada— es uno de los íconos de Buenos Aires y de la historia política argentina.

