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6 de octubre: Día Nacional del Circo

Se celebra en Argentina en homenaje a Pepe Podestá, pionero de la actividad circense. Desde sus comienzos, con el denominado "circo criollo", hasta la actualidad, mucho ha cambiado en las artes circenses. Billiken te cuenta todo sobre esta efeméride.
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El 6 de octubre se celebra en Argentina el Día Nacional del Circo en homenaje a Pepe Podestá, pionero de la actividad circense, quien nació ese día de 1858 en la ciudad de Montevideo del vecino país.

Podestá fue actor y acróbata. A lo largo de su carrera se destacó por su creatividad. En primer lugar, su personaje “Pepino el 88” era una figura que fusionaba la del payaso con la del payador y que se convirtió en el modelo del payaso cómico. Se caracterizaba por cantar canciones rimadas sobre temas de actualidad desde una perspectiva crítica y humorosa, al mismo tiempo. En segundo lugar, creó el denominado “circo criollo”, un modelo de espectáculo circense original surgido en el país a fines del siglo XIX.

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El circo criollo

El espectáculo del circo criollo está divido en dos partes. La primera reúne una variedad de técnicas, como malabares, acrobacias, habilidades ecuestres y parodias, mientras que la segunda se exhiben obras teatrales de género gauchesco. Juan Moreira, novela publicada en forma de folletín entre 1879 y 1880, fue una de las obras centrales del criollismo popular argentino, que plasmó la imagen del gaucho rebelde y justiciero.

El circo se convirtió en el espacio donde el personaje del gaucho rebelde propagó su éxito, debido tanto a la identificación de los espectadores con la figura del héroe justiciero como a la modalidad de actuación teatral que se iniciaba en el circo. La comicidad circense, el drama popular y una fuerte presencia de la corporalidad en la escena son los elementos que marcan el nacimiento del circo criollo como germen de lo que luego fue el “teatro nacional”.

Esa modalidad de espectáculo dividido en dos partes fue muy exitosa y recorrió el país entero, lo que marcó la época de oro del circo. Décadas más tarde, este tipo de performances dejó de realizase principalmente por la costosa estructura que demandaba pero el circo argentino siguió vivo y marcó a las nuevas generaciones de artistas (callejeros, itinerantes, cómicos, teatreros populares, actores), quienes se nutrieron de las modalidades iniciadas por Podestá.

En sus comienzos el circo estuvo vinculado a una tradición familiar. De hecho, había familias enteras de artistas circenses. A medida que pasaron las décadas, comenzaron a proliferar espacios de enseñanza de estas artes en centros culturales y escuelas independientes y municipales, entre otros.

Simon Luis Videla, Circo Criollo. Autor anónimo, principios de 1900.

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Evolución del circo a lo largo del tiempo

La modalidad del circo criollo fue evolucionando y continuó en los circos que se presentaron en Buenos Aires y que recorrieron el interior del país hasta la década del 70. Tuvo una fuerte vinculación con el radioteatro, compartiendo obras y actores.

Durante todo el siglo XX se produjo una continua presencia del circo tradicional por la presentación de compañías extranjeras. A partir de la recuperación democrática en 1983, el circo en Buenos Aires comenzó una nueva etapa, caracterizada por su revalorización en el campo cultural porteño, por el aumento de su difusión, su práctica y su enseñanza, así como por su fusión con otras artes, como el teatro y la danza. Esta corriente llamada “nuevo circo” se profundizó en la década del 90 con el surgimiento de nuevos artistas y de instituciones de formación. Hacia comienzos del siglo XXI, espectáculos como el del Cirque du Soleil acercaron al público porteño a ese tipo de nuevo circo.

El circo constituye un gran universo y tiene distintas implicancias para quienes se dedican a él. Por un lado, es creador de fuentes de trabajo y, por el otro, es una herramienta de transformación social al ser un arte popular e inclusivo.

Espacios de formación en artes circenses

La Escuela de Circo Criollo es la primera escuela de circo de Argentina y pionera en Latinoamérica. Actualmente, el Polo circo es un espacio creado en la Ciudad de Buenos Aires para desarrollar lo mejor del mundo circense. Allí funciona el Centro de Entrenamiento de Artes Circenses, donde los artistas de circo puedan realizar sus prácticas, y la Escuela Integral de Circo creada para que niños, niñas y adolescentes realicen actividades y disciplinas como trapecio, malabares, acrobacia de piso, percusión corporal y tela. Además, la legitimación del circo como una de las artes escénicas trajo la creación de dos carreras universitarias nacionales dedicadas al circo en la UNTREF (Universidad Nacional de Tres de Febrero) y la UNSAM (Universidad Nacional de San Martín).

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