A comienzos del siglo XX, viajar en grandes buques de pasajeros era sinónimo de modernidad y aventura. En ese contexto nació el Monte Cervantes, un barco alemán diseñado para transportar carga y pasajeros a lo largo del Atlántico Sur.
Su historia, sin embargo, estuvo marcada por un doble infortunio. ¿Es posible que un barco se hunda dos veces? ¿Qué pasó y dónde está hoy en día el "Titanic argentino"?
El primer viaje del "Titanic argentino"

Fabricado en Hamburgo, Alemania, el Monte Cervantes pasó en 1930 a manos de la filial sudamericana de la empresa naviera que lo había construido.
Por sus dimensiones y su capacidad —podía llevar más de 1.000 pasajeros y cientos de tripulantes— pronto fue comparado con el Titanic, aunque su fama no llegaría por el lujo, sino por sus trágicos hundimientos en el extremo sur del continente.


El 15 de enero de 1930, el buque zarpó de Buenos Aires con más de 1.000 pasajeros argentinos y algunos uruguayos, además de 380 tripulantes. Tras una escala en Puerto Madryn, llegó a Ushuaia el 21 de enero y, al día siguiente, partió rumbo a Punta Arenas, en Chile, su destino final.
El naufragio del Monte Cervantes en el fin del mundo
El 22 de enero, al internarse en el Canal del Beagle, el Monte Cervantes chocó contra un bajo fondo rocoso. No está claro si el capitán Teodoro Dreyer o su segundo al mando eligieron una ruta poco recomendable, alejada del faro Les Eclaireurs.
Lo cierto es que, al esquivar una roca, el barco impactó contra otra y comenzó a inundarse por la proa (la parte delantera del barco).


La evacuación fue inmediata. Dreyer logró acercar el buque a una isla cercana para permitir el descenso de pasajeros y tripulantes. El carguero Vicente López acudió al rescate y, salvo una víctima fatal, todos lograron salvarse.
Los náufragos permanecieron varios días en Ushuaia, donde la pequeña población local los alojó en casas, galpones e incluso en el presidio, cuyos presos donaron parte de su comida, según relatan crónicas de la época.
Entre el 24 y el 28 de enero de 1930, el Monte Cervantes terminó de hundirse. Su capitán desapareció y nunca se supo con certeza qué ocurrió. Hay dos hipótesis al respecto:
- La primera es que volvió al barco para morir en él "románticamente", como el capitán del Titanic verdadero.
- La segunda es que se fugó justo antes del hundimiento total, hasta la Isla Navarino. Su esposa ofreció recompensa por información, pero ni ella ni sus hijas volvieron a verlo.

Características del Monte Cervantes
Encontrarse con barcos enormes no era tan frecuente en aquella época. Menos aun, subirse a uno. El Monte Cervantes se destacaba por:
- Tener una eslora cercana a los 160 metros y un ancho de unos 20 metros, dimensiones imponentes para la época.
- Poder desplazarse hasta 13.750 toneladas y combinar transporte de pasajeros con carga.
- Cubrir una ruta clave del sur: Buenos Aires, Puerto Madryn, Ushuaia y Punta Arenas.

En 1954, a 24 años de su primer naufragio, el barco fue reflotado con la intención de recuperarlo. Sin embargo, ese mismo año volvió a partirse y se hundió definitivamente a más de 75 metros de profundidad, frente a la costa de Ushuaia, en las frías aguas del Canal del Beagle.
Hoy, el Monte Cervantes permanece en el fondo del mar como testimonio de una época de grandes viajes y enormes riesgos. Algunas expediciones recientes intentaron llegar a sus restos, manteniendo viva la historia de este “Titanic argentino” que, dos veces, fue vencido por el fin del mundo.
Imágenes de portada y de la nota: Wikimedia Commons.

